Super 8, el arte de la nostalgia

Super 8

Padres e hijos, unidos frente a la amenaza alienígena

Mucho se ha hablado de “Super 8” antes y después de su llegada a la gran pantalla. A pesar del secretismo habitual con el que J.J. Abrams suele rodear todos sus proyectos, el último artefacto del creador de las series “Alias” y “Lost”, su tercer film tras la disfrutable “Misión: Imposible III” y el notable reboot de “Star Trek”, venía precedido de mucho ruído -algunos medios se refirieron al mismo como “la película más esperada del 2011”, sin ir más lejos-.

Ello, como suele ocurrir en estos casos, ha generado unas inevitablemente elevadas expectativas que no deberían empañar, sin embargo, la valoración final del film. Aunque vayamos por partes. Está claro que no todo el mundo creció en los ochenta y, en caso de haberlo hecho, no necesariamente se educaron visual y emocionalmente con el cine de Steven Spielberg al que ‘Super 8’ rinde un claro y sincero homenaje.

Si eres de los que sí lo hicimos, probablemente partas con ventaja y disfrutes el doble del film en su vertiente más nostálgica e irresistiblemente anacrónica. Aunque uno de sus puntos fuertes, aparte de la música, del jovencísimo y sorprendente casting juvenil -donde destaca una brillante Elle Fanning, todo un descubrimiento-, y de su factura visual, entre otros aspectos, es que ésta no es una condición indispensable para vibrar con su historia.

Ello tiene más que ver con la capacidad del espectador -el film lo pone fácil- de observar (y sentir) con otros ojos, con la mirada ingenua e inocente del a menudo olvidado niño interior que un día fuimos; una realidad, con o sin alienígenas, dura de comprender y que aquí se materializa en una inspirada, a ratos naíf, natural y entretenida mezcla de drama familiar y ciencia ficción.

Elle Fanning, uno de los mayores descubrimientos del film, y Joel Courtney

Decir que “Super 8” es muy Spielberg, considerando eso -que ya es mucho considerar- como una crítica negativa, es sinónimo de no haber entendido prácticamente nada. El productor de “Los Goonies” y artífice de clásicos del cine como “E.T.” y “Encuentros en la tercera fase”, además de haber sido una fuente de inspiración radical en la formación cinematográfica de Abrams, ejerce aquí también de productor, una figura que en Estados Unidos, por lo general, tiene mucho peso en el proceso creativo.

Aún así, Abrams también aporta elementos de cosecha propia, tanto a nivel formal -el espectacular accidente de tren es puro Abrams, inevitable presenciarlo y no recordar los restos ardientes del avión de “Lost” recién estrellado en la playa-; como argumental -el drama más terrenal y las complicadas relaciones paterno-filiales, otra constante spilberguiana, también estaban más que presentes en su serie más popular.

Aunque hay otros referentes: el visionado del video doméstico donde descubren de repente al alienígena recuerda al de la fiesta infantil con invitado sorpresa de “Señales”, de M. Night Shyamalan, otro alumno aventajado, a su manera, del otrora bautizado como Rey Midas de Hollywood. O “Monsters”, toda una rareza donde los seres extraterrestres pueblan el paisaje de una historia de amor y de transformación personal.

Poster de la película

Poster de la película

Es cierto que el film no logra mantener en todo momento el nivel del magistral arranque y que el tercer acto finaliza de forma algo apresurada. Pequeñas imperfecciones que palidecen frente a logros mayores y, sobre todo, frente a la perspectiva de futuros proyectos donde el realizador, expuestas ya sus deudas creativas, pueda dar lo máximo de sí.

Con todo, quedará en la retina la audacia estética de la cinta -esos reflejos azulados de las lentes de la cámara, los deliciosos planos grabados en Super 8 -el corto de zombies “The Case” no tiene desperdicio- y el concepto mismo de cine dentro del cine, aquí otro revelador espejo de la realidad. Y en la memoria, una emoción desacomplejada y sin adulterar, rubricada con ese macguffin que enlaza ambas esferas, la infantil y la adulta, la personal y la del caótico mundo exterior.

“Super 8” es, al fin, una declaración de amor al cine, a las ganas de contar historias, a la ilusión pura, a la capacidad de asombro y, sobre todo, a la necesidad de dejar atrás el pasado para poder avanzar.

Texto: David Sabaté

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Goliath Is Dead

Goliath Is Dead es un blog centrado en el rock alternativo y el metal en todas sus vertientes, así como en el cine de género (fantástico, terror, serie B) y las películas de culto. También nos inspiran el artwork y los libros.
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