Black Tusk, guitarras sucias y entrega máxima

Black Tusk, descargando su ira -y sus ganas de pasarlo bien- en la sala pequeña de Razzmatazz. Foto de Eduard Tuset

Black Tusk, descargando su ira -y sus ganas de pasarlo bien- en la sala pequeña de Razzmatazz. Foto de Eduard Tuset

Black Tusk. 17/09/2013. Razzmatazz 3. Promotor: Eclipse Group

Venom. High On Fire. Destruction. Motörhead. Watain. La historia del metal está repleta de power tríos que nos han dejado grandes discos y mejores conciertos. Black Tusk vienen a engrosar, sin duda, esa larga lista de bandas que, sobre el escenario, suenan como una apisonadora de seis o siete músicos. Ver (y escuchar) para creer.

Quizás con la formación que más se asemejan, en cuanto a sonido y formato, sea High On Fire, otro trío de puesta en escena demoledora. Como en el caso de los de Matt Pike, icluso de forma más acusada, lo suyo mantiene bastante de la actitud punk de sus bandas previas de crustcore y street punk. Algo que se refleja en un sonido sucio y desaliñado repleto de pequeñas imperfecciones –desde acoples a cables que se desenchufan o chirriantes silbidos- que no les impiden sonar contundentes como los que más.

Quien dice punk dice también heavy metal o hard rock: su formación improvisada de una cruz con los mástiles de la guitarra y el bajo remite tanto a Iron Maiden como a Hellacopters si se hubieran interesado por esto del Sludge. Por no hablar de las camisetas, que lucían orgullosos, de Dangerous Toys, Neurosis y del “…And Justice For All” de Metallica; toda una declaración de intenciones.

Capítulo aparte merece la entrega del grupo, su interacción sobre el escenario y con el público –el guitarrista bajó a la pista para headbangear con los asistentes-, y la indescriptible química entre los tres. Se nota que lo pasan en grande y eso se contagia.

Su descarga, incluyendo los dos bises sin camisetas en los que lucieron, sudorosos, tattos talegueros, llegó apenas a la hora y se hizo demasiado corta. Aún así, y si contamos el precalentamiento perfecto ejercido por The Fight Amp, con quienes grabaron un premonitorio y estimulante split y con quienes comparten influencias, estética y actitud, el balance de la primera visita como cabezas de cartel de los norteamericanos no puede ser mejor. Cañeros, macarras y cien por cien disfrutables.

Texto: David Sabaté / Fotos: Eduard Tuset

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