Red Fang, volando alto

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Red Fang + The Shrine + Lord Dying. Fecha: 26-01-2014. Sala Bikini. Promotor: On the Road Music

Hace apenas dos años, Red Fang causaron una notable impresión como teloneros de unos Mastodon que acababan de traspasar el umbral de las bandas que importan. No defraudaron y casi pudieron medirse de tu a tu con los autores de “Leviathan”. En esa ocasión presentaban su segundo largo, “Murder the Mountains” y, si antes del show eran, para muchos, poco más que desconocidos, superaron la prueba con centenares de nuevos fans.

En parte eso explica la excelente respuesta de su actual gira por nuestro país -al margen de su más discreta intervención a pleno sol en el último Sonisphere-. En esta ocasión nos encontramos con una sala Bikini casi sold out y con un nuevo disco bajo el brazo, “Whales and Leeches”, que aporta savia nueva a su arsenal de robusto stoner metal. A estas alturas, tras años y años de carerra, resulta cínico -por no decir insultante- que se les acuse de aligerar su sonido para vender más y el lleno absoluto de esta noche, sin duda, tan solo puede entenderse como un acto de justicia.

Los temas se sucedieron sin pausa y sin sensación alguna de relleno. Buena señal. Aaron Beam lidera con tesón y confianza una banda compacta, rodada y crecida. Los temas se beneficiaron de un sonido claro y rotundo: de “Hank is Dead”, “DOEN” y “Throw Up” a “Blood Like Cream”, “Wires” o “Dirt Wizard”, el cuarteto mezcla con maestría y aparente sencillez estilos y géneros. Punk. Metal. Stoner. Rock.

Beam y sus compañeros (David Sullivan, Maurice Giles y John Sherman) defienden sus temas con tesón y profesionalidad y, lo más importante, se muestran tal y como son. Aquí no hay trampa ni cartón: tienes a cuatro tipos tocando sus instrumentos, disfrutando -entre ellos y con las otras bandas del cartel- e incluso montando y desmontando su propio equipo. Tal cual. Y hoy en día cuesta encontrar bandas que mantengan esta actitud una vez alcanzada cierta cota de notoriedad.

La noche empezó algunas horas antes con la descarga de Lord Dying, quienes, liderados por el robusto E. Olsen y en apenas media hora, desplegaron el rocoso doom sludge de su debut “Summon the Faithless” -cosa seria-; un primer trabajo que les ha situado directamente en la primera división del género, a escasos metros bandas sónicamente hermanadas como Black Tusk o High On Fire. Sus derechazos se sucedieron con potencia, ritmo y determinación.

Redondeó el triple cartel el trío californiano The Shrine, con su hardcore punk de ribetes clásicos con condimento fuzz y algún que otro riff de rock setentero. Repasaron los mejores cortes de “Primitive blast”, su explosivo debut (“Zipper tripper”, “Freak fighter”) y avanzaron algo de su segundo “Bless off”, publicado en marzo. Unos perfectos compañeros de viaje que evidenciaron que las bandas supuestamente medianas también importan, y mucho. Habrá que seguirles la pista a ambos con mucha atención.

Texto: David Sabaté
Versión ampliada de la crónica publicada en Mondo Sonoro

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