“Lucy”: Dios está en todas las cosas (y en Scarlett Johansson)

Scarlett "Lucy" Johansson: hija de un Dios mayor. Fuente: www.collider.com

Scarlett “Lucy” Johansson: hija de un Dios mayor. Fuente: www.collider.com

Dios está en todas las cosas y, por supuesto, en nosotros mismos. Este tipo de reflexiones afloran en uno tras los créditos finales de la última película de Luc Besson. Reflexiones y preguntas: ¿Qué ocurriría si, en vez de utilizar el 10% de nuestro cerebro, utilizáramos el 50% o el 100%? ¿Cómo nos afectaría, qué uso le daríamos y qué significaría eso? Y es que el realizador francés mezcla en “Lucy” su particular faceta de cine de acción con heroína al frente con conceptos herederos de “Matrix” y con el tono, la voluntad y las maneras reflexivas y profundas de Terrence Malick, Christopher Nolan y Stanley Kubrick. Han leído bien. Estamos ante una versión evolucionada (nunca mejor dicho) de la protagonista de “Leon (el profesional)” y “Nikita” mezclada con los universos de “Origen”, “2001: Una odisea del espacio” y “El árbol de la vida”.

Aunque no se asusten: el a priori indigesto menú está servido aquí de forma asimilable para (casi) cualquier estómago. Lo sorprendente del caso es que las piezas del puzzle resultante, cuál cubo de Kubrick, perdón, de Rubik, acaban encajando pese a algunas salidas de tono en el tramo final.

Besson fuerza la máquina y se sitúa al límite de la grandilocuencia y la pretenciosidad, pero logra huir de ello y del pastiche new-age gracias a una exposición fluida, fresca y entretenida, aún en los momentos más filosóficos y teóricos, sabiamente expuestos en boca del sabio Morgan Freeman. El actor, visto recientemente en la inferior “Transcendence” -filme que “Lucy”, efectivamente, trasciende-, encarna aquí a un profesor universitario que ha dedicado su vida a la investigación de la evolución y del cerebro humano.

Morgan Freeman y Scarlett Johansson: un profesor y la respuesta a toda una vida dedicada a la investigación. Fuente: www.collider.com

Morgan Freeman y Scarlett Johansson: un profesor y la respuesta a toda una vida dedicada a la investigación. Fuente: www.collider.com

Sus clases magistrales combinadas con impresionantes y coloristas imágenes pseudo-documentales de la naturaleza y el cosmos sorprenden e ilustran magníficamente la narración. No en vano, la película surgió originalmente en la mente de Besson como documental sobre el origen y desarrollo de la vida: dichos injertos visuales son la prueba de ello, además del hipervínculo más directo al mundo de Malick. Uno de los muchos riesgos, en este caso formales, que Besson asume con decisión, algo, sinceramente, de agradecer.

Si Dios está en todas las cosas y en todos nosotros, decíamos, está, por supuesto, en Scarlett Johansson. La actriz  es el 90% de la película, de la que se va apoderando en paralelo al aumento de la capacidad cerebral de su personaje, sometido por accidente a grandes dosis de una peligrosa e impredecible droga sintética que multiplica su actividad mental y sus capacidades a ritmo vertiginoso.

Johansson combina sus probadas dotes como mujer de acción con algún notable momento dramático (la escena del quirófano y la llamada telefónica de despedida a su madre) y se enfrenta al reto de interpretar en tiempo real la progresiva pérdida de humanidad de una superdotada casi sobrenatural.

"Lucy", una chica ¿corriente? en peligro. Fuente: www.collider.com

“Lucy”, una chica ¿corriente? en peligro. Fuente: www.collider.com

Convertida en un ente que asusta capaz de fundirse con el mundo virtual (cual Neo, remitiendo incluso a su propio personaje-concepto en “Her”), modificar la materia y la voluntad de los demás, se echa de menos, sin embargo, algo más de acción y de despliegue de sus recién adquiridas cualidades, terreno en el que destacan una vertiginosa persecución en coche por las calles de París y el no-enfrentamiento en el pasillo de la clínica.

También mejoraría el resultado, pese a los esfuerzos del siempre excelente Choi Min-sik (“Oldboy”), crear un antagonista tan poderoso como nuestra heroína que propiciase un enfrentamiento-clímax al estilo “Scanners”, de Cronenberg.

Besson prefiere ahondar en otro terreno y brindarnos un final de corte metafísico que cruza “2001: Una odisea del espacio” con “Matrix” (ese momento cara a cara con “la otra Lucy”, una de las primeras homínidas). El resultado no llega al nivel de ninguna de las dos, pero pone un inesperado broche a un blockbuster atípico y entretenido que nos obliga a utilizar al cien por cien el 10% por ciento de nuestro cerebro. Eso sí, si buscan algo más cercano a una obra maestra, mejor esperen a “Interstellar”, lo nuevo de Nolan.

Texto: David Sabaté

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=s0kMPeR8sVo]

1 Comment

  1. Tengo ganas de ver esta película, pero me quedo con tu recomendación final y estaré al loro para cuando estrenen Interstellar.

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