“Transformers: La era de la extinción”. A favor y en contra

Optimus Prime, el robot "bueno" más sádico y destructivo de la historia. Fuente: www.businessinsider.com

Optimus Prime, el robot “bueno” más sádico y destructivo de la historia. Fuente: www.businessinsider.com

A favor. Por Xavi Sánchez Pons

Mark Wahlberg haciendo de inventor a lo padre del protagonista de “Gremlins” mientras juega a ser el Bruce Willis de “Armageddon”; (a) salvar el mundo, (b) vigilar a los novios de su hija (sí, el protagonista de “Boogie Nights” ya tiene edad para ser papá en el cine); T.J. Miller recién salido de “Silicon Valley” dando la vis cómica en la primera parte de la peli y robando escenas a un ritmo vertiginoso; un loquísimo Stanley Tucci (aquí un gurú tecnológico multimillonario) que se pasa la parte final de Transformers corriendo con una vaina de goma, “la semilla”, por todo Hong Kong como Pedro por su casa; la mejor y más delirante secuencia en una nave nodriza alienígena vista en el cine comercial reciente; los barridos a ras de suelo, las banderas americanas que aparecen una y mil veces en los planos y las persecuciones imposibles y de vértigo marca de la casa del gran Michael Bay; kaiju eiga digital sin monstruos pero con robots gigantescos; el carisma de Optimus Prime, un CGI con alma; imágenes a retener como la del dinobot triceratops crujiendo naves espaciales con su cabeza… ¿Hace falta seguir?

“Transformers: La era de la extinción” ofrece lo que promete: diversión, escenas de acción e historia inverosímil (¿acaso no se reduce todo a una guerra de robots gigantes con los humanos de por medio?¿quién necesita más chicha?); sentido de la maravilla y cine de barrio high tech con mucha tetosterona. ¡Compro!


En contra. Por David Sabaté

Michael Bay encarna, probablemente, lo peor del cine espectáculo made in USA actual. Mientras cintas como “Origen” o la trilogía de Batman (todas ellas de Nolan) e incluso el reboot de la saga “El planeta de los simios” se esfuerzan por dotar de materia gris el concepto de blockbuster de última generación, el responsable de las cuatro partes de Transformers parece empeñado en demostrar todo lo contrario y en servir una y otra vez la misma clase de entretenimiento: pirotécnico, gratuito, huérfano de guión y personajes, y ensimismado con el efecto-especial-más-difícil-todavía que empieza y termina en sí mismo.

El resultado es una escalada de explosiones y fuegos artificiales –llámenlo CGI- sin sentido que aturde y se dilata el triple de lo necesario –casi tres horas para un argumento que daría para un cortometraje- para acabar aburriendo soberanamente.

Haría bien Mr. Bay en recordar qué ingredientes hacían de sus pretéritas “La roca” y “Armaggedon” correctos y funcionales productos palomiteros; incluso le recomendaríamos indagar en el sello implícito de Spielberg presente en la primera y mejor “Transformers”. Salvo algún momento divertido (en especial los servidos por Stanley Tucci), el “más es más” extenuante de Bay aparece sazonado, por si fuera poco, de sonrojantes y vacíos diálogos y de ridículas canciones metidas con calzador. Un indigesto y pentagruélico buffet libre de acción sin rumbo. Un monstruo de película, en el peor de los sentidos.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=lcvXyyoMXzw&w=600&h=315]

1 Comment

  1. El problema con las franquicias de cine de ciencia ficción es que una vez que le encuentras una fórmula que funciona, la repiten hasta el cansancio.
    El éxito de la primer tranformers se debe a una mezcla de Trama familiar sencilla, efectos especiales impresionantes, comedia y buena publicidad.
    Cuando lo repites cuatro veces ¿Qué sucede?
    No estoy seguro si esto le sucede a todo el cine norteamericano (otro ejemplo de la fórmula es “Guardianes de la Galaxia” que en lo personal fue una película excelente) o es un aspecto individual del cine de “ciencia ficción”

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