Sitges 2014 (2): “Maps to the Stars”, la hoguera de las vanidades se traslada a Mulholland Drive

No por mucho meditar... Fuente: www.macleans.ca

No por mucho meditar… Fuente: www.macleans.ca

“Maps to the Stars”: “La hoguera de las vanidades” meets “Mulholland Drive”. Por Toi Brownstone

Resulta curiosa la evolución de Cronenberg a lo largo de su carrera. Su particular visión del comportamiento humano, siempre caracterizada por una vuelta de tuerca más, ha sido única, y los puntos de inflexión con los que ha dado giros radicales a la temática de sus películas, absolutamente imbatibles.

Alguien que consiguió provocar un estado de ansiedad y tensión en el espectador con títulos como “Shivers” (“Y Vinieron de dentro de”), “Videodrome” o “Dead Ringers” (“Inseparables”), llegó a convencer a las masas de que había “madurado” o se había vendido al cine más convencional y asequible gracias a “Una historia de violencia” y “Promesas del este”. Sin embargo, con esa aséptica y sofocante adaptación de la novela homónima de DeLillo, “Cosmopolis”, el director volvió a sorprender al público, esta vez recibiendo valoraciones especialmente negativas, en parte por contar con el inexpresivo Robert Pattinson y, sobre todo, por la incapacidad de muchos de encajar su visión del declive de la humanidad.

Robert Pattinson repite con Cronenberg tras "Cosmopolis". Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

Robert Pattinson repite con Cronenberg tras “Cosmopolis”. Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

Sería fácil para un director de su estatus recular y volver a esa zona de confort que seguro le garantizaría la continuidad de otros proyectos y el respeto de crítica y público, pero no, estamos hablando de David Cronenberg, el otrora Barón de la Sangre, y un convencido y declarado estudioso de la psique humana, que con cada proyecto busca meterse en los recovecos más oscuros y retorcidos de nuestra especie, sin ánimo de moralizar o criticar, sino de mostrar al mundo cómo podemos llegar a ser en realidad.

Mia Wasikowska: pasado (y presente) aterrador. Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

Agatha (Mia Wasikowska): pasado (y presente) aterrador. Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

Tras superar numerosos obstáculos financieros que prolongaron el desarrollo de este proyecto, en esta ocasión el canadiense, con ayuda del guionista Bruce Wagner, decide colarse en el mundo frívolo de Hollywood, a través de los Weiss, una familia arquetípica de Beverly Hills formada por el doctor Stafford Weiss (John Cusack), quien, a través de sus reputadas terapias emocionales, consiguió hacerse un nombre dentro de esta selecta sociedad con pacientes como la famosa actriz Havana Segrand (Julianne Moore); su hijo Benjie, un niño prodigio que con su corta edad trata de retomar su carrera como estrella adolescente tras haber pasado ya por rehabilitación; Cristina, que únicamente se dedica a velar por los intereses de su hijo; y la joven Agatha (Mia Wasikowska), la hija repudiada, que vuelve a Los Angeles tras años de reclusión en un sanatorio en Miami, por haber sido la causante de un incendio malintencionado que arrasó la residencia familiar y que casi acaba con la vida de Benjie, la posesión más preciada de los Weiss.

Julianne Moore realiza una interpretación memorable. Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

Julianne Moore realiza una interpretación memorable. Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

Los personajes, que en la superficie proyectan una imagen de seres glamurosos, triunfadores y que incluso son señalados como referentes para el populacho, quedan retratados, en tan solo una pincelada, como seres egoístas, débiles e inseguros, totalmente traumatizados por fantasmas del pasado que no dejan de atormentarles. Cronenberg se asegura de que ninguno escape a su navaja y procura que el espectador no sienta ni siquiera pena por personas con un trasfondo tan miserable.

El punto álgido de toda esta sátira lo pone, sin duda, la inestable e histriónica Havana Segrand, una actriz obsesionada en seguir los pasos de su madre, la legendaria actriz Clarice Taggart (Sarah Gadon), a cualquier precio. Julianne Moore cumple con una interpretación asquerosamente magnífica y es capaz de provocar carcajadas en situaciones absolutamente deleznables. Para quitarse el sombrero.

Ser niño prodigio en Hollywood és duro. Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

Ser niño prodigio en Hollywood és duro. Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

Aunque el director mantiene ese tono frío con el que ya experimentó en “Cosmopolis”, que incomoda y marca distancias entre la audiencia y los personajes, les aporta importantes dosis de crueldad y mucha acidez, consiguiendo arrancarnos reacciones inevitables. Y ese es, probablemente, el mayor valor de “Maps to the Stars”: que no deja impasible a nadie.

Aun así, es obligatorio recalcar que no es una película fácil, ni mucho menos apta para todos los públicos, y que, como en el caso de otros tantos títulos firmados por Cronenberg, es de lenta y complicada digestión; así que es probable que requiera de varias revisiones o, directamente, para muchos, de un potente antiácido.

Texto: Toi Brownstone

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