Sitges 2014 (11): “These Final Hours” y “Young Ones”, nuevas miradas sobre el Armagedón

"These Final Hours". Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

“These Final Hours”. Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

“These Final Hours”. Director: Zak Hilditch

¿Con quién pasarías las últimas horas de tu vida si se acercara el fin del mundo? Com esta premisa arranca la notable cinta australiana “These Final Hours“, enésima aproximación al retrato del apocalipsis que, contra todo pronóstico, logra implicar al espectador y provocar tensión, desasosiego, melancolía y emoción casi sin avisar.

En ello tiene mucho que ver un acercamiento al trillado tema bastante realista e intimista, sin excesivas pretensiones pero ideas firmes y claras, y con la potenciación del guión y de unos personajes creíbles y cercanos por encima de la acción y la espectacularidad, reservada para el tramo final.

Una carrera contrarreloj emocional, ya no por salvar la vida -la supervivencia es imposible- sino para poder abrazar y despedirse de aquellos seres más queridos. La película consigue el difícil equilibrio entre acción y drama para construir una emotiva historia que ahonda en aspectos tan humanos y universales como el amor, el miedo y la muerte.

Los dilemas del protagonista, James (resolutivo Nathan Phillips, premio al Mejor Actor en Sitges 2014), algo narcisista y divido entre las dos chicas de su vida, se agravan por la irrupción casual de una niña en busca de su familia, a quien James rescata de unos secuestradores. La tierna relación paterno-filial que se establece entre ambos (para él, la futura hija que crece en el vientre de su amante y que nunca conocerá; para ella, el padre protector, la única familia que, con certeza, le queda) resulta ciertamente conmovedora, especialmente en su desenlace. También lo es el encuentro del protagonista con su madre, de cierre dolorosamente contenido: una sencilla pero eficaz lección de economía narrativa y de la importancia de los silencios y el subtexto, de aquello que no se dice.

Entre las imágenes más potentes: la rave del fin del mundo, un estallido de hormonas, drogas y violencia que convierte “Spring Breakers” en una suerte de fiesta de la primera comunión; el plano de la niña corriendo y alejándose, vista por el retrovisor del coche, descorazonador; y la creciente ola de fuego y ceniza del plano final. Una de las aproximaciones recientes al Armagedón más inesperadamente bellas y humanas.

Texto: David Sabaté

"Young Ones". Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

“Young Ones”. Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

“Young Ones”. Director: Jake Paltrow 

“Young Ones”, Premio al Mejor Guión en Sitges, nos presenta un futuro cercano y apocalíptico, en el que la escasez de agua la convierte en un bien muy preciado que provoca conflictos constantes. Una cinta de ciencia ficción con tintes de western, enmarcada en un paisaje desértico árido y solitario en el que Ernest Holm (Michael Shannon) lucha por sobrevivir junto a sus hijos, Jerome (Kodi Smit McPhee) y Mary (Elle Fanning), en la granja familiar.

El director estadounidense Jake Paltrow, responsable de algunos episodios de “Boardwalk Empire”, se inspiró, cuenta, en las historias de Susan Eloise Hinton, autora de “Rebeldes”, o “Rumble Fish”, más conocida como “La ley de la calle”, adaptada al cine por Coppola en 1984.

Destaca la relación entre Ernest, un padre de familia ex alcohólico con la responsabilidad de sacar adelante a sus dos hijos, sobre todo después del accidente de su esposa; Flem, el novio de la hija, avaricioso y rencoroso; y Jerome, figura clave de la película, el hijo pródigo de Ernest con el que su padre guarda un vínculo especial y al que veremos madurar a grandes zancadas a lo largo del metraje.

Young Ones” tiene grandes dosis de western por sus localizaciones y por la trama, de tono psicológico, en la que personajes impecablemente retratados viven confrontados bajo la amenaza latente de un ataque. Asoman, asimismo, elementos y conceptos propios del género como la constante lucha entre el bien y el mal o la utopía de forjar un hogar feliz frente a aquellos que quieren aprovecharse de sus compatriotas. Un drama familiar en el que el agua adquiere valor de oro; una distopía que, desgraciadamente, no parece demasiado lejana.

Texto: Tamara G. Cisneros

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