Sitges 2014 (12): “Oculus” y “Annabelle”, objetos del mal

"Annabelle". Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

“Annabelle”. Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

Cada Festival de Sitges nos obsequia con algunos títulos de terror que recordamos durante bastante tiempo; no porque sean clásicos instantáneos -si eso es posible-, o porque estemos hablando de obras maestras, ni mucho menos; pero sí porque proporcionan un buen puñado de imágenes, ambientes e historias aterradoras que, menudo masoquismo el nuestro, aflorarán sin apenas darnos cuenta en los momentos más inoportunos, léase una solitaria noche de tormenta; ese ruido sin identificar al final del pasillo; ese fin de semana en una antigua casa rural o esa visita al trastero familiar. Seguro que sabéis a qué me refiero.

Estamos hablando de títulos recientes como “Sinister“, “Insidious” o “Expediente Warren“, del que nace “Annabelle“, spin-off dedicado a la temible muñeca diabólica. Dirigida por John R. Leonetti, responsable de fotografía de las dos anteriores, James Wan se reserva aquí el papel de productor, aunque su sombra sigue presente, especialmente en la concepción artesanal de los efectos especiales y el maquillaje, el diseño de las escenas y el tono general de la cinta.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=paFgQNPGlsg&w=600&h=315]

La historia mezcla de forma interesante el terror natural -la invasión del hogar por parte de unos psicópatas fanáticos inspirados en “La Familia” de Charles Manson- y sobrenatural -estos mismos asaltadores son adoradores de Satán y, antes de ser abatidos por la policía, realizan un conjuro que involucra a la famosa muñeca. A partir de aquí, sobra decirlo, las cosas empeorarán. Y de qué manera.

Por el camino encontramos algunos sustos efectistas pero también terror en estado puro: la escena del trastero y el ascensor está magistralmente planificada; la transformación de un niña espectral en adulto mientras corre hacia la protagonista y hacia el propio espectador; el carrito del bebé -un homenaje a “La semilla del diablo“- estrellándose bajo un camión. Lástima que se olviden de la fuerza del fuera de campo y se les vaya bastante la mano mostrando demasiado al mismísimo demonio. A pesar de su funcionalidad, estamos ante un producto de aire clásico que entretiene y provoca unos cuantos momentos de pavor por los que, creemos, merece la pena su visionado.

"Oculus". Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

“Oculus”. Fuente: www.sitgesfilmfestival.com

Otro de los filmes de terror puro y duro visto en Sitges 2014 y que cuenta con nuestra simpatía es “Oculus“, de Mike Flanagan, historia de background ochentero que, como “Annabelle“, cuenta con un objeto como catalizador del mal, sustituyendo una muñeca de porcelana por un temible espejo centenario que altera la percepción, el reflejo y la cordura de quien lo posee.

La cinta posee una interesante montaje en paralelo que mezcla el pasado y presente de los protagonistas; unas coordenadas espacio-temporales estrechadas y fundidas finalmente por el propio espejo. Asimismo, resulta inspirada la idea de querer capturar el mal mediante trampas y dispositivos manuales o tecnológicos, como ocurría, por ejemplo, en la primera “Pesadilla en Elm Street“. La referencia a la saga de Wes Craven no es gratuíta: también nos la recuerdan los bucles y engaños de la percepción que aparecen en algunos de los momentos más inspiradas de “Oculus“, como aquella ya popular escena de las manzanas y las bombillas.

Si algún día queréis montar entre amigos un buen programa doble de terror con todas las letras, aquí tenéis una doble apuesta segura. Nunca más pisaréis un Anticuario con los mismos ojos, pero… cómo nos gustan los Anticuarios.

Texto: David Sabaté

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=dYJrxezWLUk&w=600&h=315]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *