“Corazones de acero”: no sin mi tanque

Brad Pitt;Shia LaBeouf;Logan Lerman;Michael Pena;Jon Bernthal

A priori, no habría dado demasiado por una cinta bélica con Brad Pitt al frente y estrenada en plena carrera hacia los Oscar (aunque no haya tenido ninguna nominación). Sin embargo, los numerosos halagos leídos aquí y allá me hicieron acercarme al cine con la esperanza de encontrar algo realmente oscuro, brutal y descarnado.

Brad Pitt

No nos engañemos: “Corazones de acero” (desafortunada traducción del título original, “Fury“, mucho más acorde a la naturaleza de la historia narrada), es una película cruda, sombría y por momentos incómoda de ver, ya sea por el apuñalamiento de la escena inicial, por el desmembramiento provocado por los tiroteos o por el desasosiego y la tensión, en ocasiones insostenible, imperante en un grupo de soldados deshumanizados pero con una brutal ansiedad y sufrimiento latentes.

Shia LaBeouf;Jon Bernthal

Una decadencia bañada en barro y mugre que contagia al espectador y se alimenta, entre otras cosas, del nada honorable proceder de unos soldados dispuestos a matar por la espalda a un prisionero enemigo indefenso. Este retrato nada maniqueo del caos y la destrucción literal e interior de la guerra es uno de los mayores logros de la película.

También lo son las escenas de combate entre tanques, rodadas con nervio por un destacable David Ayer y con un chocante pero efectivo tratamiento visual del fuego cruzado (¿acaso alguien ha estado allí y puede desmentir que sea realmente así?). Y, por supuesto, la escena en el hogar de una población alemana recién tomada por los norteamericanos: sin duda, la más íntima a la par que tensa y dramáticamente lograda de la cinta.

Brad Pitt;Shia LaBeouf;Logan Lerman;Michael Pena

Un drama bélico crepuscular y desasosegante que, sin embargo, al final no lo es tanto. Spielberg nos dejó peor cuerpo en la magistral e hiriente secuencia inicial de “Salvar al soldado Ryan“; incluso Polanski en “El Pianista“, sin ser tan explícito.

Sin llegar a desear que Lars Von Trier dirija una historia de esta naturaleza para salir del cine acongojados (aunque tendría su punto) y pese a la reconocible valentía del filme al tratarse de un proyecto hecho desde la industria, la épica gana finalmente terreno al horror y se echa en falta una apuesta a fondo por el tono y las intenciones apuntadas en la primera mitad del filme; un negro, tremendista y necesario alegato antibelicista que “Fury” no llega a ser.

Texto: David Sabaté

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