Bölzer y Mantar, doble o nada

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Hacía tiempo que un bolo de metal extremo no levantaba tanta revuelo dentro y fuera de las redes sociales. El motivo, en esta ocasión, se llama Bölzer, una banda afortunada que con dos EP’s y una demo han logrado abrirse camino entre las ingentes bandas de metal que uno puede encontrar hoy en día. Según muchos, su éxito se debe a que están de moda y muchas otras tonterías por el estilo.

Vamos a ver. Una banda con esa ínfima discografía, que llena una sala de 120 personas y que lleva tan poco merchandising… ¿eso es estar de moda? Y yo me pregunto… ¿no será que son suizos y compatriotas de algunos pedazo de grupos como Celtic Frost, The Young Gods o Samael? ¿Que facturan unos riffs enormes y que su formato en directo se desmarca un poco del metal extremo que nos gusta y todo ello los convierta en algo diferente que funciona a la perfección dentro del género?

Pues no: la gente convencida que la peña que va a este bolo no es la habitual, y que se trata de una moda (sí, lo sé, repito esta palabra por tercera vez, pero es que ha sido algo muy cansino oírla estos últimos días a todas horas). Pues mirad, yo al menos en el concierto de Barcelona conocía personalmente o de vista a la gran mayoría de los asistentes, quizás con la excepción de 3 o 4 personas, y eso que me fijé bastante, precisamente, para corroborar o refutar esa premisa.

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O sea, que fuimos la misma gente de siempre, unos más habituales y otros menos. Y, efectivamente, como me dijo una de las metaleras con más buen gusto que había en la sala: “Es que Bölzer en directo se te follan el alma”. Esa es quizás una de las mejores y más descriptivas definiciones del impacto que el dúo suizo produce en el oyente, especialmente en directo.

Su directo se aleja intencionadamente de cualquier artificio, más allá de la total oscuridad en la que toca el dúo -el batería a un lado y el guitarra y cantante, tatuado hasta las cejas, en el otro, ambos encarados como si de un duelo se tratara-. Dispararon riffs como llamaradas escupidas por un volcán en violenta erupción, sin tregua y con la atronadora voz de KzR dirigiendo el ritual.

Ah, y no podemos olvidarnos de Mantar, que ya nos habían visitado el año pasado en la misma sala (repitiendo al día siguiente en el pequeño bar Ceferino). Su disco “Death by Burning” tiene, también, buena parte de la culpa del éxito de esta velada. Con un formato de duo casi idéntico, aunque con luces, no defraudaron a los muchos que se acercaron a verlos a ellos (y que acabarían rendidos, también, a la propuesta de Bölzer). El sludge metal de los alemanes se retorció como su cantante y guitarra Hanno, con un Erinc aplastante a las baquetas y una “White Nights” soberbia como colofón en la que se sumó el líder de los suizos.

Gracias Twin Souls por traer bolos tan interesantes a nuestra ciudad.

Texto: Eduard Tuset y David Sabaté / Fotos: Eduard Tuset (www.flickr.com/photos/eduslayer)

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