“Jurassic World”: regreso a la isla

Jurassic World abre sus puertas

Jurassic World te abre las puertas. Fuente: www.fastcocreate.com

Dicen que Jurassic Park fue el Star Wars de su generación. No fue este mi caso -vi las reposiciones de la saga de George Lucas en pantalla grande algunos años antes y me marcaron, definitivamente, mucho más-, aunque recuerdo experimentar la cinta de Spielberg en el cine con 13 años y vivir algo inaudito hasta ese momento.

El sentido de la aventura y del espectáculo sumado a la curiosidad por ver la versión más realista hasta la fecha de estos colosos y extinguidos seres vivos que dominaron la Tierra hace millones y millones de años, alimentaban una emoción desconocida acrecentada por la corta edad.

Jurassic World, de Colin Trevorrow

El parque dispone de medios de transporte de última generación para sus visitantes. Fuente: www.thefuzemagazine.com

El factor sorpresa se desvaneció en las inferiores dos secuelas y, claro, ahora tocaba reavivarlo mediante una aparentemente sencilla pero efectiva operación narrativa y de marketing: crear genéticamente nuevos dinosaurios/atracciones para atraer al parque/cine nuevos visitantes/espectadores.

Chris Pratt en

Chris Pratt, entrenando a unos lindos velociraptores. Fuente: io9.com

La jugada funciona, pero no por este simple hecho. Entre otros de sus puntos fuertes destaca la recreación de un parque ampliado y a pleno rendimiento, futurista pero creíble -¿han visto la impresionante, detallada e hiperrealista web de Jurassic World?-, así como el personaje de Chris Pratt, que, a pesar de la prolongada sombra de Star-Lord y Han Solo, recicla com convicción su ya conocido rol de carismático héroe de acción, incidiendo, como en “Guardianes de la Galaxia“, en ese humor básico basado en la típica guerra de sexos, tan primario y propio del cliché que resulta gracioso.

El acuario de Jurassic World

Los científicos crean nuevos seres para atraer nuevo público. Fuente: www.forbes.com

Mención aparte merecen las secuencias de acción, cortas, bien planificadas, con encuadres precisos y lejos del montaje frenético y, por lo general, del abuso de planos vacíos. En este sentido, Colin Trevorrow (“Safety not Guaranteed” y, se rumorea, posible director del Episodio IX de “Star Wars”) se revela como un eficaz realizador de action pieces, entendidas no como grandes secuencias-despliegue, sino como pequeñas piezas que, yuxtapuestas, dotan de mayor ritmo el relato y permiten avanzar la acción sin renunciar, por ello, a la espectacularidad requerida por un blockbuster de esta naturaleza.

Chris Pratt y Bryce Dallas Howard en una escena de

Chris Pratt y Bryce Dallas Howard, calibrando la magnitud de la tragedia. Fuente: www.revistapantallas.com

¿Algo edulcorada? ¿Demasiado peso de los valores familiares? ¡Produce Spielberg, por favor! Aunque el protagonismo de los dos chavales del filme, bastante mayor de lo habitual, es un claro punto a favor de la historia.

Y hablando del responsable de “Tiburón”, a quien Trevorrow parece querer copiar en más de una escena, resulta obvio que el realizador no posee su misma personalidad. Sin embargo, en sus manos este artefacto potencialmente fallido ha acabado siendo uno de los mejores entretenimientos que podrán acompañar este verano con unas palomitas, un refresco y un buen aire acondicionado.

Texto: David Sabaté

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