Darth Vader Is Dead

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Ilustración exclusiva de Andreu Zaragoza (www.andreu-zaragoza.com)

Dios ha muerto“, afirmaba el filósofo Friedrich Nietzsche en una de sus sentencias más populares y controvertidas. La cita simboliza un cambio de paradigma -el auge del secularismo, corriente de pensamiento ajena a mandatos religiosos-, además de un revulsivo para la sociedad del siglo XIX. Podríamos leerlo, también, como una toma de conciencia de la propia fortaleza y el abandono de los miedos atávicos a un poder supremo; la autoridad cuestionada por un super hombre en ciernes: racional, autosuficiente, completo.

¿Qué tiene ello que ver con Star Wars? El hombre y Dios. David y Goliath. Los rebeldes y el Imperio. Luke Skywalker y Darth Vader. Todos ellos son ejemplos de una confrontación en apariencia desigual. En el último de los casos debemos sumar el binomio padre-hijo: el progenitor convertido en antagonista, idea que remite al concepto psicoanalítico de matar al padre, que Sigmund Freud acuñó como metáfora de la necesidad psicológica del individuo de eliminar la figura paterna -Dios- para alcanzar la edad adulta.

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Darth Vader en el clímax de ‘El Imperio contraataca’. Fuente: starwars.wikia.com

Con el estreno, este viernes, de El despertar de la Fuerza, la saga de Star Wars parece haber alcanzado, precisamente, esa edad adulta, matando simbólicamente a su padre, George Lucas, para reafirmarse como uno de los iconos más poderosos de la cultura popular contemporánea.

El cambio, visto el trailer y las primera imágenes, resulta palpable en un diseño de producción, precisamente, más adulto y moderno, y en un tratamiento de los personajes más cuidado -sin ewoks ni Jar Jar Binks, ¡gracias!- que, afirma su director J.J. Abrams, sitúa a estos en el epicentro de la historia y no a la inversa, como sucede habitualmente en este tipo de producciones.

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Luke y Darth Vader, una relación complicada. Fuente: starwars.com

Una puesta al día que, sin embargo, remite inevitablemente al pasado. Y es que toda muerte, incluida la de Darth Vader, conlleva un sentimiento de nostalgia. No por George Lucas -nos lo puso francamente difícil con la segunda trilogía-, sino por el universo y los personajes creados en los episodios IV, V y VI. Luke SkywalkerChewbacca o la memorable trama romántica entre Han Solo La Princesa Leia forman parte de nuestra educación audiovisual y emocional.

Todos ellos, de la misma forma que el entrañable dúo de androides R2-D2 y C-3PO, el Halcón Milenario, los cazas X-Wing o la Estrella de la Muerte, nutren el imaginario colectivo de nuestro tiempo.

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Luke Skywalker, Leia y Han Solo, iconos. Fuente: screencrush.com

Al margen de su potente imaginería, merchandising, dibujos animados y numerosas manifestaciones derivadas, la auténtica Fuerza de Star Wars radica en unos valores sencillos pero universales que han conectado con millones de personas durante las últimas cuatro décadas: del “hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes” del maestro Yoda, al árbol familiar secreto, la redención paterna o el concepto mismo de La Fuerza, sustitutivo de ese Dios muerto que conecta con la espiritualidad inherente a la condición humana.

Por todos estos factores, y aunque con El depertar de la Fuerza muchos volvamos a ser niños durante dos horas, Star Wars es y seguirá siendo mucho más que un simple entretenimiento intergeneracional: un hito social y cultural sin parangón más significativo, influyente y cinematográficamente sustancial que muchas producciones independientes, comprometidas o pretendidamente “serias”. La Fuerza es intensa en Goliath Is Dead. Únete a nosotros, siéntela y déjate llevar por ella.

Goliath Is Dead

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Vistas desde El Halcón Milenario: hasta el infinito y más allá. Fuente: wikia.starwars.com

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