Roadburn 2016 (Día 2): Pentagram, Diamanda Galás, G.I.S.M. y Repulsion

Repulsion en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

Repulsion en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

Estrenamos la segunda jornada del Roadburn 2016 con una de esas apuestas exigentes pero con recompensa: nada más y nada menos que la excéntrica  Diamanda Galás pisaba el escenario principal programada por el curator Lee Dorrian, a quien la demiurga agradeció la invitación a la mitad de su set. Fue una de las pocas muestras de humanidad y lenguaje terrenal de la inclasificable cantante, quien pidió que no se le tomaran fotos durante el concierto, quien sabe si por manías propias de diva -se lo podría permitir- o simplemente para alimentar su halo misterioso e inaccesible.

Pese a esta última cualidad inherente a su música y puesta en escena -un simple piano bajo un foco blanco en mitad de la oscuridad-, una sala llena asistió muda a su personal ceremonia, que Galás arrancó tras aparecer casi levitando, cual espectro pálido y desgarbado de lacia melena negra. Al instante arrancó un endiablado ritmo de blues-jazz sin pautas reconocibles sobre el que, como si de un ser mitológico agonizante se tratara, Galás escupió estremecedores rugidos, sonidos y alaridos de tristeza, rabia y dolor.

Sinistro en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

Sinistro en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

Como una aparición, la artista castiga sin cesar las teclas de su piano como si quisiera hacerlas sangrar, mientras la entereza mental parece salírsele por la boca, junto al corazón, con cada nuevo tema. Temblamos ante su selecta sinfonía a la autodestrucción, vislumbrando el abismo tras los fraseos imposibles de una extraña delicatessen que alcanzamos a descifrar levemente en contados oasis entre el caos. Hipnótica y única.

Tras ella, el concierto de Sinistro podría parecer de lo más convencional, aunque lo cierto es que los portugueses se marcaron una descarga de todo menos ortodoxa a base de riffs envolventes y densos como la lava sobrevolados por la cristalina voz de Patricia Andrade. Sus coreografías de mimo y las proyecciones en blanco y negro de fondo dotaron al conjunto de un tono irreal y onírico.

Repulsion en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

Repulsion en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

Cambio de registro radical con Repulsion, quienes nos brindaron uno de los conciertos más crudos y salvajes del encuentro. Los norteamericanos salieron con el contador de revoluciones en permanente zona roja y nos avasallaron con una auténtica orgía de hemoglobina goregrind despachada en formato de letales proyectiles de poco más de un minuto. Abandonaron el escenario habiendo recuperado antiguos fans -no siempre han estado en tan buena forma- y, por supuesto, sin rehenes con la cabeza en su sitio.

With the Dead en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

Lee Dorrian (With the Dead) en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

Lee Dorrian no solo ha  sido el encargado de programar algunos de los mejores conciertos de esta edición; también es el impulsor de With the Dead, nuevo proyecto de doom metal clásico de sonido espeso y monstruosamente intenso cuya grave distorsión es capaz de fundir hasta los mejores subwoofers del globo.

La banda se mostró algo distante, sin interpelar apenas al público, y el conjunto basculó entre la profesionalidad intachable y la frialdad sin alma. El crudo video footage retro proyectado como fondo marcó un punto a su favor a base de bucles visuales de destrucción, adicciones, fotogramas del cosmos y mucha miseria.

G.I.S.M. en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

G.I.S.M. en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

G.I.S.M. eran, sin duda, otro de los platos fuertes esperados de todo el evento. Su irrupción en una sala principal a reventar fue apoteósica, con su acelerado y rabioso combinado de hardcore punk y heavy metal marca de la casa a máxima velocidad de crucero. Se sucedieron sin apenas pausas ‘Still Alive’,’A.B.C. Weapons’ o ‘Anthem’, mientras su batería marcaba la pauta con un punch muy Mikkey Dee. El toque final a su áspero menú lo dieron las alucinadas proyecciones, contraindicadas para epilépticos y en clara sintonía con los clips más lisérgicos de Trash Talk.

Público vibrando con G.I.S.M. en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

Público vibrando con G.I.S.M. en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

Aunque los vencedores de este segundo día -algo que parecía improbable visto el altísimo nivel de la jornada- fueron otros clásicos entre clásicos. Hablamos de Pentagram, quienes, liderados por un agigantado Victor Griffin y por un resucitado y sorprendentemente increíble Bobby Liebling se nos pusieron en el bolsillo con tan solo tres tema, los mismos con los que abrían su hito del proto-metal Relentless: ‘Death Row’, ‘All Your Sins’ y ‘Sign of the Wolf (Pentagram)’.

Bobby Liebling (Pentagram) en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

Bobby Liebling (Pentagram) en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

El soberbio nivel se mantuvo hasta el final, con los medios tiempos ‘Last Days Here’ y ‘Be Forewarned’, y una electrizante ’20 Buck Spin’, en la que Liebling fingió su muerte en el escenario mientras la banda destrozaba los instrumentos a su alrededor. Supo, aunque no lo fuera, a concierto de despedida perfecto. Antológicos.

Úlfmessa en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

Úlfmessa en Roadburn 2016. Foto de Eduard Tuset

La guinda del viernes la pondrían Úlfsmessa, una suerte de dream team del black metal underground con miembros de los celebrados Misþyrming y un show muy atmosférico que se tornaría progresivamente en virulenta tormenta.

Conectados en esencia con su teatral propuesta, Nylp nos regalaron unas horas antes en la pequeña Extase un solemne ritual repleto de capuchas, campanillas y nubaredas de niebla artificial. La banda sonora perfecta para alimentar el alma.

Texto: David Sabaté / Fotos: Eduard Tuset

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