John Carpenter Superstar

John Carpenter estará en el Primavera Sound 2016.

John Carpenter y las manos del artesano. Fuente: www.tff.gr

De los puentes entre cine y música. De eso va, entre otras cosas, este blog y John Carpenter, icono del cine de terror y autor de algunas de sus mejores bandas sonoras, personifica el dominio de ambos terrenos a la perfección. Sirva este rápido e incompleto repaso –no acabaríamos– a algunas de las escenas cinematográficas y piezas musicales más emblemáticas de su carrera como obligado homenaje a Mr. Carpenter. El maestro artesano; entrañable, único e inimitable. Reverencia.

Kurt Russel y John Carpenter en el rodaje de 'Golpe en la pequeña China'.

Kurt Russel y John Carpenter, en una pausa del rodaje de ‘Golpe en la pequeña China’. Fuente: nerdist.com

Empezamos con Asalto a la comisaría del distrito 13 (1976), cinta de culto donde las haya y cuya banda sonora ya avanzaba los rasgos de sus soundtracks futuros: piezas sustentadas en gruesos y orgánicos sintetizadores acompañados por arreglos sinuosos e insistentes. Gaspar Noé recuperó la pieza en la escena de la orgía de su reciente Love, cuya  combinación mejora la suma de las partes.

De pequeño ya me fascinaba el cine de terror. Sí, era de aquellos chavales. Tenía pósters de Freddy Krueger en el cabezal de la cama, disfraces, muñecos y montones de números de Fangoria. Pero entre el inquilino onírico de Elm Street, Leatherface, Jason Voorhees y Michael Myers, siempre hubo algo especialmente atractivo y enigmático en Halloween (1978), en parte gracias a la magistral banda sonora que se marcó Carpenter.

Poderosa reinterpretación actual, con banda y en estudio del tema central de Escape From New York (1981). Rezuma nostalgia y emoción, e incluso se ve al maestro sonreír en algún momento. Buena señal.

Dos años después de Alien, el octavo pasajero, hito de Ridley Scott, Carpenter estrenaría su particular obra maestra sobre el género alienígena. Si aquella mezclaba terror y ciencia ficción espacial, La cosa (1982) haría lo propio con el horror y el western (nevado y salpicado de sangre y hemoglobina). Aquí la música es de Morricone -otro que tal- y los efectos especiales, como se aprecia en el siguiente fragmento, artesanales, orgánicos e increíblemente espectaculares para la época; un impacto del que carece parte del CGI actual.

Otra banda sonora destacada es john carpenterla de Christine (1983), que alimenta las comparaciones, en lo musical, con los italianos Goblin -tan importantes para el giallo como los directores del subgénero-, y, en lo cinematográfico y salvando las distancias, con cintas como El diablo sobre ruedas o la posterior Maximum Overdrive.

Golpe en la pequeña China… Si no vi esta películas cien veces cuando era un crío que venga Jack Burton y me suelte alguna de sus macarradas antes de darme una soberana paliza. La particular, divertida y mágica aproximación al cine de artes marciales fantastique de Carpenter no tiene precio. Ni tampoco el papel de su actor fetiche, Kurt Russel.

No es una de sus mejores películas, pero siempre me llamó la atención la carátula de su edición en VHS en la polvorienta estantería del videoclub de mi barrio. El trailer de El príncipe de las tinieblas (1987) habla por sí mismo. Por cierto, la cinta mola aún más porque se reserva un pequeño papel para otro maestro, en este caso del shock rock: Sir Alice Cooper.

Probablemente uno de los títulos más logrados de su última etapa, En la boca del miedo (1995) logra perturbar y entretener a partes iguales con escenas tan inquietantes como la de la anciana pedaleando en su bici en mitad de la noche cual bruja de El mago de Oz o esta pieza de sueño dentro del sueño que ni Christopher Nolan a los mandos de un remake de Pesadilla en Elm Street.

El videoclip noir de ‘Night’ es en sí mismo una pequeña obra de arte. Conducido por un grave sintetizador que casi podríamos tocar, las vistas aéreas de la ciudad y sus luces de neón, así como los planos desde el salpicadero del coche remiten tanto a ‘Drive’ como a ‘Under the Skin’ o al clip de Depeche Mode ‘Wrong’. Bravo.

‘Distant Dream’, clip extraído de Lost Themes II (2016), con formato de banda rock y sin renunciar a su sintetizador característico, integra y cede mayor protagonismo a las guitarras en unos medios tiempos ciertamente doomies.

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