‘Infierno azul’: la surfista y la bestia

'Infierno azul' ('The Shallows')

Blake Lively, la presa equivocada. Fuente: www.vanityfair.com

De las últimas aproximaciones al género survival con super depredador al frente, pocas se han decidido recientemente a utilizar el tiburón de forma seria y portentosa como esta The Shallows (Infierno azul en nuestras pantallas). Pirañas, anacondas, cocodrilos… También derivadas del escualo asesino como Deep Blue Sea, The Reef, la divertida saga -y poco más- Sharknado y de la seudo documental Open Water, pero no teníamos aproximaciones cercanas reseñables con el animal más mortífero de nuestros océanos como principal amenaza.

En Infierno Azul nos encontramos con un producto digno, tenso y cuidado dirigido con pulso por Jaume Collet-Serra (Sin identidad, La huérfana) en torno al ataque de un tiburón a una surfista y al intento de esta -sorprendentemente efectiva y convincente Blake Lively– por sobrevivir a toda costa y contra todo pronóstico. Todo ello sazonado con algunas notas melodramáticas -ese trasfondo familiar más la superación personal como leitmotiv– bien integradas y la búsqueda de la espectacularidad ligada a cierta inventiva formal.

El filme arranca con una apuesta visual poderosa que intenta, con notables resultados, trasladar a la pantalla la experiencia de surfear, incluso despertando en el espectador las ganas de zambullirse en aguas paradisíacas pegado a una tabla. Aunque pronto lo que podría convertirse en un documental sobre este deporte se ve interrumpido por el brutal ataque del escualo, que nos mantendrá en vilo el resto del metraje -unos 60
minutos de un total de 85- bien empleados.

'Infierno azul' ('The Shallows')

“Tendría que haber ido a surfear a la Costa Brava…”. Fuente: www.radiotimes.com

Con evidentes guiños al Tiburón de Spielberg -cómo librarse de su sombra-, especialmente a su primera secuela en la escena más “encendida” del filme, la espectacularidad se impone en un tramo final pirotécnico que le resta algo de fuerza a la extrema tensión generada en los minutos previos gracias al fuera de campo, a la buena planificación de las escenas y a unos agorafóbicos planos aéreos certeros y angustiosos.

Concesiones a la action movie hollywoodiense que Collet-Serra demuestra controlar con aplomo y que no deslucen un producto resuelto y entretenido. Con todo, la banda sonora subraya con firmeza un conjunto nervioso que te deja clavado en la butaca casi en su totalidad, bien por la hipnosis hedonista de su arranque, bien por la irrupción del horror desde el oscuro fondo del mar.

Como espectadores, el filme logra que nos pongamos pronto en la piel de esta surfista en apuros, suframos con ella y asistamos con inusitada credulidad a sus auto aplicadas curas -el personaje estudia Medicina- y a su progresivo endurecimiento hasta convertirse en una heroína cubierta de sangre, sudor y sal; una suerte de Ripley aterrizada en una playa paradisíaca que necesita enfrentarse a este leviatán de las profundidades para superar sus no menos profundos miedos personales.

Texto: David Sabaté

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=zhAyIT3zf9M&w=600&h=338]

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