Lemmy, un año después

Lemmy. Motörhead

Fuente: spin.com

Ha pasado un año desde que se fue. Con su muerte dio triste comienzo, de forma anticipada, uno de los años más funestos en la historia reciente de la música popular, en el que hemos sentido especialmente la ausencia de David Bowie y Leonard Cohen. Es fácil imaginarlos en otro lugar, despojados de su castigado cuerpo, dando rienda suelta a su creatividad sin fin. Por el momento, aquí seguimos disfrutando de su truncado pero inabarcable legado. 365 días desde que el líder de Motörhead abandonó este mundo. Recuperamos el artículo que David Sabaté publicó en Rock I+D con motivo de la muerte del músico. Y, cómo no, brindamos de nuevo con él, allá donde esté.

Un brindis por Lemmy

A todos los que amamos el rock desde que tenemos conciencia, 2015 acabó con un sabor agridulce. Como muchos de los que leéis esto y nacisteis a finales de los setenta o principios de los ochenta, mi primer contacto con Lemmy y sus Motörhead fue a raíz de su actuación en el salón de los protagonistas de The Young Ones, la mítica serie de la BBC.

A partir de ese momento, su música (y el paralelo y creciente aprecio especial por la banda) nos ha acompañado hasta hoy. ¿Quién no se ha preparado para salir de fiesta con ‘Love Me Like a Reptile’; ha hecho air guitar en su habitación (o en el club rockero de turno) con ‘Ace of Spades’, ‘Overkill’ o ‘Killed by Death’; o se ha abrazado a sus amigos antes de cerrar el bar al ritmo de ‘Born to Raise Hell’?

El momento más emocionante de mi relación con la banda se produjo probablemente hace cuatro años, en octubre de 2011, cuando, con motivo de un viaje a Los Angeles para entrevistar a Berri Txarrak, quienes se encontraban en la ciudad grabando su disco Haria junto a Ross Robinson, decidimos visitar el mítico Rainbow, también conocido como el bar habitual de Lemmy cuando no está de gira. Los navarros bromearon: “Hemos venido otros días pero nunca hemos coincidido con él”.

Llegamos. Nos cruzamos con Cypress Hill y Dino Cazares de Fear Factory y, de repente, al final de la barra, ahí estaba ÉL, jugando con su máquina tragaperras “de uso exclusivo y personal”, como se apuntaba en el documental Lemmy, de 2010. El bullicio se desvaneció. En mi cabeza se hizo de forma súbita el silencio y tuve uno de mis escasos momentos de fugaz y pasajera mitomanía que me impidió acercarme al personaje. Ninguno de nosotros lo hizo. Como si fuera una escena a cámara lenta, Lemmy levantó la cabeza un momento y su mirada se cruzó con la nuestra. “Cuando está jugando es mejor que no le molestes”, respondió el camarero a alguien que le preguntó por él. No hizo falta. Nos sentimos satisfechos de compartir barra (aunque fuera solo técnicamente) con uno de los últimos grandes mitos del rock. Levantamos nuestra copa y (como hoy) brindamos simbólicamente con él. Hasta siempre Lemmy. Born to lose, live to win.

Texto: David Sabaté

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Goliath Is Dead

Goliath Is Dead es un blog centrado en el rock alternativo y el metal en todas sus vertientes, así como en el cine de género (fantástico, terror, serie B) y las películas de culto. También nos inspiran el artwork y los libros.
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