Roadburn 2017 (Día 4): Ulver, Hypnopazuzu y Sumac

Oxbow. Roadburn 2017

Oxbow. Roadburn 2017. Foto: Sergio Albert Avilés.

Roadburn 2017: Domingo 23 de abril

Oxbow abrieron la última jornada del Roadburn en Her Patronat, con su extraña pero atractiva amalgama sonora de noise rock, blues y jazz de vanguardia. Brumas, ritmos definiéndose en tiempo real y arranques performáticos a cargo de su inusual frontman Eugene Robinson. Author and Punishment nos acabó de poner bien las pilas poco despué a base de industrial saturado, guturales y proyecciones retro combinadas con impactantes escenas de una chica poseída contorsionándose en un túnel de metro. Brutal.

Pallbearer corroboró nuestras simpatías con su doom atmosférico de melodías siderales, a juego con marco de nebulosas y polvo cósmico. Sonaron “The Ghost I Used to Be”, “Worlds Apart”, la nueva “I Saw the End” o “Foreigner”, que abría su ya lejano “Sorrow and Extinction” y que cerró la actuación con sus majestuosos doce minutos.

Sumac. Roadburn 2017

Sumac. Roadburn 2017. Foto: Sergio Albert Avilés.

Sumac, proyecto del ex-Isis Aaron Turner, combinó partes de death primitivo realmente epatante con ritmos sampleados y partes más ruidistas y experimentales en la línea de su anterior banda. En conjunto, un show de contrastes muy equilibrado y aplaudido. Les Discrets obtuvieron muy buena respuesta en la sala grande con su doom refinado de teclados y voz femenina.

Ulver deslumbran con su elegante pop sintético

Aunque el plato fuerte del día para muchos fue la actuación de Ulver, quienes no escatimaron medios para la puesta de largo de su último disco: lasers, humo artificial, proyecciones, semipenumbra medida, solemnidad. Se centraron íntegramente en su recién editado “The Assassination of Julius Caesar”, que repasaron casi al completo aunque de forma desordenada, desde una contagiosa “Nemoralia” de bajos prominentes a una “Coming Home” extendida hasta los veinte minutos en un crescendo infinito rematado por uno de los aplausos más efusivos del festival. Hubo espacio para coros gospel, guitarras tocadas con arco, detalles cercanos a Massive Attack y a los Depeche Mode más siniestros y peticiones a gritos desde el público (“come back to black metal!”) respondidas con un rotundo “no” y una amplia sonrisa por parte del cantante Kristoffer Rygg.

Ulver. Roadburn 2017

Ulver. Roadburn 2017. Foto: Sergio Albert Avilés.

Tras el doom metal de Doomsday Kingdom, de aroma añejo y fresco a la vez, guitarras crujientes y apreciables reminiscencias a Candlemass, volvimos a la calma con la angelical Emma Ruth Rundle: recortada frente a un cielo repletos de nubes, sola con su guitarra y jugando con su expresiva voz (y con nosotros) con su mezcla de fortaleza y fragilidad. Brilló en canciones tan desnudas y arrebatadoras como “Heaven”, “Protection” o “Real Big Sky”.

Hypnopazuzu, hermanos bastardos de los Bad Seeds

Una intro perturbadora en el sentido lynchiano precedió el portentoso concierto de Hypnopazuzu, nueva banda creada por David Tibet, fundador de Current 93 (descalzo y de impoluto traje y sombrero blancos), y el productor Martin “Youth” Glover (bajista de Killing Joke) interpretaron la práctica totalidad de su excelente “Create Christ, Saylor Boy”. Oníricos, tristes y algo esotéricos, su numerosa banda, que bien podría llamarse Bad Seeds, desplegó con delicadeza, maestría y gestos pequeños pero importantes un envoltorio rico y matizado de notas y sensaciones.

Hypnopazuzu. Roadburn 2017

Hypnopazuzu. Roadburn 2017. Foto: Sergio Albert Avilés.

Tras su emocionalmente intenso concierto aún tuvimos tiempo para Come to Grief y su sludge del bueno, el death metal épico de Pillorian, prologado por una cita de Camus (“There is no fate that cannot be surrounded by scorn”) e Inter Arma, con su inventivo post sludge con aristas black y death que su tercer largo, el brillante “Paradise Gallows”, lleva un poco más lejos. Como aún más lejos ha llegado un festival Roadburn que no deja de superarse y que esperemos mantenga el nivel sin sucumbir a la masificación.

Texto: David Sabaté
Fotos: Sergio Albert Avilés (flickr.com/sergioalbert)

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