‘David Bowie Is’ llega a Barcelona

David Bowie Is

‘David Bowie Is’. Fuente: davidbowieis.it

Ya está aquí. Ya ha llegado a Barcelona la esperada exposición itinerante de David Bowie, ‘David Bowie Is‘. La ironía (o el destino) ha querido que la ambiciosa muestra producida por el británico V&A Museum llegue a la capital catalana a una semana del Primavera Sound, donde se rumoreó que el artista podría haber tocado hace algunos años. En cualquier caso, la coincidencia de la exposición con el inicio de la temporada de festivales musicales en la ciudad es una buena noticia; una ecuación ganadora para todo amante de la música pop.

David Bowie Is‘ deja una sensación agridulce, seas más o menos melómano. Satisfactoria y vibrante por completa y rica en detalles; punzante y desasosegante por la constatación –si acaso a alguien le cabía la menor duda– de una pérdida artística difícil de paliar y porque muchos de los asistentes no llegaron a ver a Bowie en directo (el artista abandonó definitivamente los escenarios en 2004).

Apabullante colección con múltiples lecturas

La recopilación de documentos, objetos, prendas de vestuario, notas, datos y material audiovisual que articula la exposición resulta, ciertamente, apabullante. Tanto, que uno puede realizar un recorrido más “superficial”, siguiendo los paneles informativos principales y las video-entrevistas y fragmentos de actuaciones; o bien sumergirse en el océano de detalles y en la memorabilia más exhaustiva. De ello dependerá que tu visita dure una o tres horas (el personal del museo asegura que algunos visitantes han estado hasta seis).

‘David Bowie Is’. Fuente: ajuntament.barcelona.cat

David Bowie Is‘ repasa desde la infancia y el ambiente familiar de David Robert Jones, pasando por su incipiente interés por el jazz de la mano de su hermanastro (ese retrato de Little Richard que Bowie guardó como un tesoro desde la adolescencia), sus primeros grupos y sus primeros intentos fallidos de triunfar, hasta su salto a la primera línea del pop-rock mundial a finales de los sesenta y principios de los setenta.

David Bowie, crisol y motor de referencias

El recorrido por la vida y obra de David Bowie nunca deja de lado el contexto cultural –del Londres suburbial al Berlín pre-caída del Muro–, y a un sinfín de influencias musicales (de Velvet Underground a Marc Bolan), literarias (J. G. Ballard, la generación beat), artísticas (Victor Vasarely), teatrales (el actor y mimo Lindsay Kemp), ideológicas (Aleister Crowley, budismo) o del mundo de la moda (Kansai Yamamoto, Alexander McQueen), por citar tan solo algunas.

La acumulación de referencias puede abrumar, aunque están bien integradas en el conjunto. Un recorrido que alterna ejemplares originales de su vestuario escénico (sorprenden sus reducidas dimensiones, aunque, de hecho, Bowie no llegaba al metro ochenta de altura) con la emoción por ver de cerca los manuscritos originales de clásicos de la historia del pop y el rock como ‘Space Oddity‘, ‘Life on Mars‘ o ‘Ashes to Ashes‘.

Artwork, censura y el azar en la composición

Sin embargo, son las curiosidades y anécdotas las que acaban calando. Por ejemplo, el ‘Verbalizer’, el software co-creado por Bowie para automatizar la combinación aleatoria de palabras que el cantante y compositor, siguiendo las prácticas cut-up de su futuro amigo William Burroughs, utilizaba desde sus inicios como método de inspiración para sus letras.

También las declaraciones del diseñador de las portadas de sus últimos cuatro discos, Jonathan Barnbrook. O la experiencia de Bowie con la censura, ya fuera a raíz de un vídeo en directo, rechazado por su discográfica, en el que el artista se trasvestía para interpretar a tres coristas; o por la negativa de la MTV a emitir la primera versión de su violento clip de ‘The Hearts Filthy Lesson’.

Un espíritu transgresor y rupturista con lo establecido que la muestra no logra replicar cien por cien a un formato espectacular pero estructuralmente convencional. O casi. La música ambiente reproduce un logrado –eso sí– medley de temas de Bowie, pero los audios de los vídeos y otras músicas más específicas deben seguirse por unos auriculares sincronizados por wifi a la ubicación del visitante.

Una buena idea, a priori, que puede acabar confundiendo, además de no contar con un narrador o guía multiidioma. Sin embargo, la sala final, un cubo con pantallas de 360º que reproduce versiones en directo de ‘Heroes‘ o ‘Rock ‘N’ Roll Suicide‘, te hace olvidar cualquier posible contratiempo.

Poco importa ya. Como reza uno de los últimos rótulos de la exposición: David Bowie is Forever Now. Un mensaje aplicable tanto a su impronta en el conjunto de la cultura popular como a la huella, igualmente innegable, que la obra de Bowie ha dejado en cada una de nuestras biografías.

Más información: davidbowieis.es / barcelona.cat

Texto: David Sabaté

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Goliath Is Dead

Goliath Is Dead es un blog centrado en el rock alternativo y el metal en todas sus vertientes, así como en el cine de género (fantástico, terror, serie B) y las películas de culto. También nos inspiran el artwork y los libros.
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