‘Guardianes de la Galaxia Vol. 2’: entretenimiento de otro planeta

Guardianes de la Galaxia 2

Gamora (Zoe Saldana) en ‘Guardianes de la Galaxia 2’. Fuente: destructoid.com

Parecía imposible igualar –ya ni se nos pasó por la cabeza el verbo “superar”– el impacto de la primera entrega de Guardianes de la Galaxia. Está claro que el efecto sorpresa que tan a favor jugó de su antecesora iba a desvanecerse esta vez. Es más, previsiblemente iba a actuar en su contra. ¡Qué equivocados estábamos! Las nuevas peripecias de esta banda de entrañables delincuentes espaciales logra igualar la frescura, sentido del espectáculo y mayúsculo entretenimiento de su predecesora con aparente facilidad.

El sentido del humor, una de sus mayores bazas, vuelve a estar en primer línea desde el minuto uno, con esos títulos de crédito con el mini Groot en primer plano bailando y sorteando grandes amenazas como si no fueran con él. A más de uno se le puede encender la alarma: van a exprimir el muñequito y vamos a aborrecerlo en tres minutos… qué infantil va a volverse todo esto… ese tipo de ideas pueden pasarse por tu cabeza en los primeros dos minutos para, poco después, quedar en… nada.

Avergonzados y culpabilizándonos por haber puesto en duda su talento, vemos con una sonrisa cómo James Gunn coge rápidamente el timón para imprimir con naturalidad ritmo, aventura y risotadas al filme, al tiempo que despliega –crea– unas inabarcables localizaciones fantásticamente pulp y aún más coloristas, si cabe, que antaño. Unas texturas de tebeo añejo que contrastan y se retroalimentan con las relaciones entre unos personajes quizás no sumamente complejos pero sí cercanos y cien por cien empáticos con el espectador.

Guardianes de la Galaxia 2

‘Guardianes de la Galaxia 2’. Fuente: collider.com

Entre ellos gana puntos, claramente, Drax (Dave Bautista) y sus incontenibles y contagiosas carcajadas. El suyo es un claro ejemplo de personaje que gana enteros respecto a la anterior entrega y que casi monopoliza los momentos más divertidos de la historia, dejando a un lado su célebre (mal) uso de la metáfora para desatarse en las escenas que comparte con Mantis (Pom Klementieff), nuevo y enigmático personaje femenino.

Compite con él en protagonismo el azul cuidador de Star-Lord, un crecido Yondu con las facciones, de nuevo, de Michael Rooker, quien, además de jugar un papel crucial en el desenlace de la historia, protagoniza uno de sus gags más hilarantes a costa de… Mary Poppins.

Cotizan al alza, también, el mencionado mini Groot y su poca fiabilidad, el inestable Rocket Raccoon (la escena en el bosque, de humor físico y cartoonesco, es sencillamente genial), o la presencia de Kurt Russel, todo un icono de la serie B de los ochenta. Mención aparte para el casi-cameo de Silvester Stallone y el cameo en toda regla de David Hasselhoff, iconos cada uno a su manera.

Guardianes de la Galaxia 2

‘Guardianes de la Galaxia 2’. Fuente: flickeringmyth.com

Todo ello deja un poco en segundo plano la trama y la relevancia de los dos supuestos protagonisas, Gamora (Zoe Saldaña) y Star-Lord (Chris Pratt), pero, aún así, tienen obviamente su parcela y la tensión y química entre ambos sigue, más que funcionando, echando chispas.

No sabemos cómo ha conseguido Gunn mantener su criterio e imponer sus chistes y soltura donde otros habrían sucumbido a las macro-secuencias de acción y a la acumulación de explosiones (también las hay) de la que tan amantes suelen ser los capataces de los grandes estudios.

Doble motivo para agradecer –bendecir– el sello de una realizador (¿autor?) que convierte la que podría haber sido “solo” otra mega producción de superhéroes en una perfecta máquina de entretener, fascinar y divertir a pequeños y mayores. En el mejor y más sincero sentido de la palabra.

Texto: David Sabaté

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