‘Z, la ciudad perdida’: El Dorado de James Gray

Z, la ciudad perdida, de James Gray

‘Z, la ciudad perdida’. Fuente: blacks.co.uk

Alguna películas avanzan a contracorriente, como la expedición que navega río arriba en esta atípica cinta de aventuras. Su misión: trazar el mapa de la Amazonia virgen de principios del siglo XX. El verdadero objetivo de su protagonista, el oficial del ejército británico Percival Fawcett: encontrar la ciudad perdida hecha de oro de la que le habla un guía indígena.

El principal desafío de la película se halla en su apuesta, formal y de fondo: desde su épica contenida hasta el clasicismo ya habitual de su realizador, James Gray, que alcanza aquí nuevas cotas poéticas cambiando sus thrillers teñidos de drama por una epopeya basada en hechos históricos.

Con destellos de los Fitzcarraldo y Aguirre de Werner Herzog, la progresiva obsesión de su protagonista por encontrar su particular El Dorado y su demoledora crítica al colonialismo poseen ecos, también, de la novela de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas. Charlie Hunnam, alter ego del productor de la cinta Brad Pitt, lleva el peso de una aventura plagada de peligros –serpientes, pirañas, tribus caníbales– que, sin embargo, es ante todo un viaje interior a los límites de la cordura.

En ese sentido, la acción externa parece algo irreal, onírico, accesorio al propósito último de la historia: la búsqueda y el fracaso, y la búsqueda de nuevo. Su tempo pausado, sus encuadres cargados de tradición y la historia misma remiten a otro tiempo y, sin duda, desafían las leyes no escritas de la industria del entretenimiento actual, cuyas raíces clásicas convierten ésta, paradójicamente, en una bocanada de aire fresco para el cine made in Hollywood actual.

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