‘Wonder Woman’, justicia para DC Comics

'Wonder Woman', de Patty Jenkins.

‘Wonder Woman’, batiendo marca en los mil metros trincheras. Fuente: hipertextual.com

Aunque las críticas negativas a las anteriores entregas de DC Comics (Batman vs Superman, Escuadrón Suicida) fueron algo desproporcionadas, en especial en el caso de la primera –la segunda era realmente bochornosa–, ninguna de las dos cubrió expectativas. Sin embargo, que la aparición de Wonder Woman fuera prácticamente lo mejor de Batman vs Superman nos hacía esperar su puesta de largo con ciertas esperanzas.

Wonder Woman no es ni mucho menos perfecta pero sí responde a las expectativas y, además, sorprende en unos cuantos aspectos. Trasladando la acción del cómic original de la Segunda a la Primera Guerra Mundial, su estética pulp, emparentada con Capitán América y su espíritu de tebeo puro, marca ya las primeras distancias.

'Wonder Woman', de Patty Jenkins.

‘Wonder Woman’, foto de familia. Fuente: cineycomedia.com

También su poso mitológico, con esa recreación pictórica del espectacular e idílico Reino de Temiscira, hogar de la futura Wonder Woman, un matriarcado presidido por las guerreras Hippolyta y Antiope (Connie Nielsen y Robin Wright, respectivamente; ambas orgullosamente en la cincuentena).

Y por supuesto, el tono cómico de la cinta, alimentado por una Gal Gadot que fagocita al personaje y viceversa, más ingenua amazona que superheroína; y por la química romántica de la pareja protagonista, que completa un Chris Pine en la piel de un espía británico-galán con modales y valores de otra época.

'Wonder Woman', de Patty Jenkins.

Tiro con arco, deporte rey en Temiscira. Fuente: blogdesuperheroes.es.

Patty Jenkins (Monster, 2003) dirige de forma equilibrada la función, dotando de enjundia dramática al personaje principal y mostrando músculo en las escenas de acción. La mejor: la primera demostración de poder en las trincheras y la incursión-liberación de un pueblo con cámara pegada a la protagonista. De aplauso. A partir de ahí, la película se resiente de un metraje excesivo (140 minutos de los que se podrían recortar cuarenta), de unos villanos faltos de carisma y de una moralina demasiado explícita, aunque algunos defiendan que encaja bien con los valores positivos del personaje.

En cualquier caso, funciona mucho mejor su faceta de película de aventuras clásica con toques de humor que su despliegue final de efectos especiales; no tanto porque sea excesivo –muchas películas de Marvel van aún más lejos–, sino porque el desenlace llega demasiado tarde.

Author

David Sabaté

Periodista cultural, colaborador de Mondo Sonoro desde 2001 y apasionado del cine, los libros y la música. Ha pasado por medios como El Periódico de Catalunya, Rockzone o Catalunya Ràdio. Filias: David Bowie, Black Sabbath, John Carpenter y el Festival de Cine de Sitges, al que acude desde que tiene memoria.
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