Sitges 50: Entrevista con Jordi Sánchez-Navarro

Festival de Cine de Sitges

Jordi Sánchez Navarro, Director de la sección ‘Anima’t’ de Sitges.

Subdirector del Sitges Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya entre 2001 y 2004, y actualmente coordinador de ‘Anima’t‘, la sección de animación del festival, Jordi Sánchez-Navarro ha publicado varios libros y ensayos sobre cine (Tim Burton: Cuentos en sombrasPantalla Rasgada, junto a Desirée de Fez) y dirige la primera edición del Máster en Cine Fantástico y Ficción Contemporánea de la UOC.

Este mes, coincidiendo con el 50 aniversario de Sitges, se estrena el Máster en Cine Fantástico y Ficción Contemporánea de la UOC, que lideras como Director de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de esta institución. ¿Supone, de alguna forma, el reconocimiento definitivo a un género al que debe mucho la renovación del lenguaje audiovisual?
Sí, es un reconocimiento al papel del género en la industria y en la cultura contemporánea. Es un reconocimiento a su capacidad para la evasión y para la reflexión, a su creatividad intrínseca y a su innegable atractivo para una audiencia universal. Pero también es el reconocimiento de que el contexto industrial requiere profesionales que dominen las claves del fantástico, que es un género que se asienta en unos códigos muy sólidos, pero que es capaz de, y se ve obligado a reinventarse continuamente.

¿Qué supone coordinar una sección del festival como ‘Anima’t’?
Supone estar en contacto con todas las tendencias creativas de la animación, gracias a nuestras estrategias de selección de películas. Por una parte, recibimos de parte de las productoras y distribuidoras de cortos y largos de animación, toda clase de propuestas, que se valoran en función de su encaje con los criterios de programación de la sección. Por otra parte, somos proactivos buscando lo que puede sorprender o entusiasmar al espectador de la sección. Es importante no despreciar ninguna de esas estrategias: si solo te fijas en lo que te llega y no buscas te perderás cosas importantes. Si solo buscas y te cierras a lo que te pueda llegar, también se te van a escapar obras relevantes.

¿Qué películas de animación que hayan pasado por Sitges destacarías de forma especial?
Hay muchísimas, destacaría tres muy diferentes: Perfect Blue, de Satoshi Kon; Alicia, de Jan Svankmajer y Pesadilla antes de Navidad, de Tim Burton y Henry Selick.

Fuiste subdirector del festival entre 2001 y 2004. ¿Cómo ves, desde dentro, la evolución del certamen?
Yo tuve la suerte de que Ángel Sala me ofreciera ser partícipe de su proyecto desde el inicio, y en esos primeros años del siglo XXI fueron años de crecimiento estratégico: se crearon nuevas secciones y creo que el festival amplió el enfoque sin dejar de ser fiel a una idea, nada dogmática, de fantástico. Desde 2005 he podido comprobar, ya desde otras posiciones y con otra implicación, como el festival no ha dejado de crecer.

¿Cómo fue “tu primera vez” en el Festival de Sitges? ¿Cuál es la primera película que recuerdas haber visto allí?
Mi primera visita a Sitges fue en 1987, y vi The Hidden (Oculto), de Jack Sholder. Mi primera edición completa de Sitges fue la de 1989, en la que recuerdo haber visto joyas como El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, de Peter Greenaway; Santa Sangre, de Alejandro Jodorowski; Society, de Brian Yuzna; o Abyss, de James Cameron.

¿Cuál de las películas vistas en Sitges te ha dado más miedo o te ha impactado más?
Por orden cronológico: el mayor susto me lo llevé con The Exorcist III, de William Peter Blatty, en 1990. Y las que más me han impactado son Pulp Fiction, en 1994, y Mullholland Drive, en 2001, aunque en estos casos es un impacto que no tiene nada que ver con el miedo.

¿Cuál te ha emocionado o te ha marcado más profundamente?
En su momento, Pulp Fiction.

¿Qué invitado te ha hecho más ilusión conocer?
Sam Raimi (por cierto, no sé dónde metí mi copia VHS de Evil Dead II firmada por él).

¿Cuál dirías que ha sido la mejor anécdota que has vivido en el festival?
Es una anécdota bastante privada: una cena en la que Ángel Sala y yo compartimos mesa con Joe Carnahan, que venía a presentar Narc, y su estrella Ray Liotta. Fue uno de los momentos más divertidos que he vivido en el festival.

En pocas palabras o adjetivos, Sitges es…
El triunfo de la imaginación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *