Sitges 50: Entrevista con Marçal Forés

Marçal Forés. Festival de Cine de Sitges.

Marçal Forés, posando junto al muñeco de Animals (2012). Fuente: elenanorabioso.com.

Formado en la ESCAC y en la británica National Film and Television School, el realizador catalán Marçal Forés ha dirigido las películas Animals (2012) y Amor eterno (2014), ambas estrenadas en el Festival de Cine de Sitges, además de varios cortometrajes, videoclips para numerosos grupos indie y spots de televisión.

En 2012 presentaste en el Festival de Sitges tu primer largometraje, Animals, un drama indie con elementos fantásticos. ¿Cómo recuerdas el momento?
Recuerdo ver muchas caras a las que conocía. El pase de Sitges fue para Animals una especie de estreno no solamente para amigos y equipo, sino para todos aquellos allegados que llevaban tanto tiempo escuchándome dar la brasa con la película durante el tiempo que llevó escribirla y hacerla. Fue un pase especialmente emotivo. L’Auditori de Sitges es para mi una de las salas más espectaculares que tenemos donde proyectar una película.

También se proyectó allí Amor eterno, tu segunda película. Se ha hablado mucho del Festival de Sitges como plataforma para muchos profesionales de aquí. ¿Cómo lo sientes tú, como realizador? ¿Te sientes el festival un poco tuyo, también, como algo familiar?
Más que una plataforma, Sitges es para mi un lugar donde ver en pantalla grande todos aquellos títulos que luego se estrenarán por todo lo alto. Y lo mejor de todo, es una oportunidad para ver todas aquellas rarezas, sobre todo las niponas, que serian imposible de ver en cualquier otro lugar. Siempre fui con amigos al festival, así que, sin duda, lo sentimental supera mi impresión de un lugar al que ir a trabajar.

Como espectador, ¿cómo fue tu “primera vez” en Sitges? ¿Cuál fue la primera película que recuerdas haber visto en el festival?
Recuerdo escaparme con un par de amigos en coche para ver un pase a medianoche. Fue para ver Trouble Every Day, de Claire Denis. El pase estaba sold out, pero conseguimos conseguir invitaciones sobrantes de gente que estaba en la cola para el pase. Ese seria el método con el que regresaría los años siguientes. Sin un duro, pero con muchas ganas de ver cine.

Ya antes de Animals habías realizado dos cortos, vinculados directamente con esa película, Yeah! Yeah! Yeah! (2005) y Friends Forever (2007) y centrados todos ellos en una mirada nostálgica a la adolescencia. ¿De dónde procede esa necesidad de retratar esa etapa?
Esta es una pregunta con la que siempre me encuentro y que me cuesta mucho responder. La adolescencia me fascina. Me arrebata ver el choque tremendo que supone la transicion entre niñez y madurez.

Tu cine es un buen ejemplo de aproximación distinta al fantástico. Sutil, latente, original. ¿Qué película de género poco evidente o que a priori no lo parezca dirías que te ha marcado, ya sea como espectador o como cineasta?
Hay muchísimas películas que me han marcado en lo fantástico. Desde Solaris, de Tarkovski, Arrebato de Zulueta, L’Eclisse de Antonioni o Last Days, de Gus Van Sant son algunos ejemplos. Pero son mangas y dibujos animados como Ranma ½, La Aldea Del Arce, FLCL, ilustradores como Lilli Carre, Jeffrey Brown, o Charles Burn, y fotógrafas como Justine Kurland los que me ayudaron de verdad a ponerle pies al asunto. En cuanto a TV…, Buffy The Vampire Slayer y Ghost Whisperer (Entre Fantasmas en España) también estuvieron siempre presentes.

John Hugues, el cómic, la música indie de pequeños grandes grupos… ¿es complicado integrar los gustos propios en una historia y unos personajes de ficción sin que parezca forzado?
El cine de Hughes es un buen ejemplo para ilustrar esta combinación de referencias pop sin quitarle protagonismo a la historia. La música suele ser el instrumento que sirve para acompaña a una secuencia de imágenes. Para hacerla mas emocionante. Pero es cuando sucede al revés, con la música robándole el protagonismo a la historia, como con Jon Cryer (Duckie) bailado Ottis Redding en la tienda donde trabaja Molly Gingwald en Pretty in Pink, cuando para mi los astros se alinean llevando la emoción a un nuevo nivel. Algo que hace que suelan ser las secuencias musicales las que se me quedan grabadas en la mente al terminar una pelicula. Me pasa con Dancer In The Dark, Simple Men, Bande a Part, Juno, 42nd Street y con todas las pelis de Hughes.

Qué película vista en Sitges…
a) ¿Te ha dado más miedo o te ha impactado más?
Paranormal Activity, de Oren Peli, hizo que me sentara mal mi almuerzo. Con los fantasmas no puedo.
b) ¿Te ha hecho reír más?
Fuck, un corto americano hecho en Texas que te meas de la risa de principio a fin.
c) ¿Te ha emocionado más?
Holy Motors, de Carax.
d) ¿Has sabido al instante que se convertiría en un clásico o en una película de culto?
Battle Royale, de Kinji Fukasaku, y Suicide Club, de Sion Sono.

¿Cuál es la mejor anécdota que has vivido en el festival?
No sabría ni por donde empezar…

¿Crees que Sitges puede haber influido en la recuperación del prestigio del cine fantástico en determinados círculos o ambientes (si es que alguna vez lo perdió)?
Leí un articulo en el Sight & Sound que hablaba del buen y también del mal momento en el que se encuentra el cine de género. Por un lado, películas de terror como It o The Conjuring, que antes hubieran caído en el subgénero, se encuentran en plena forma y en primera fila del box office. Pero esto ha dejado el riesgo y el experimento que solía acompañar a este tipo de propuestas fuera de juego. Siempre hay excepciones, sin duda. Pero con el prestigio, a veces, llega la uniformidad del mainstream.

Para terminar, en pocas palabras o adjetivos, Sitges es…
El festival en el que vestir de punta en blanco es visto como algo reaccionario.

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