Sitges 50: ‘Game of Death’, Millennial Kids playing Jumanji

Game of Death. Festival de Cine de Sitges

‘Game of Death’, de Sebastien Landry & Laurence Morais-Lagace. Fuente: sitgesfilmfestival.com

GAME OF DEATH (Sebastien Landry & Laurence Morais-Lagace, 2017). Midnight X-Treme – Sitges 2017

Millennial kids playing Jumanji

Era 1995 cuando se estrenaban los dos títulos que directamente podrían estar relacionados con Game of Death, film que comparte título (que no temática) con el clásico de culto de Bruce Lee de 1978. Por un lado, Joe Johnston adaptaba Jumanji, basada en el cuento homónimo de Chris Van Allsburg; por otro, Larry Clark debutaba envuelto en la polémica con Kids, guionizada por Harmony Korine.

Veintidós años después, Sebastien Landry & Laurence Morais-Lagace firman su ópera prima fusionando el espíritu de ambos films, pasándolo por un filtro absolutamente desmadrado y ultragore. Desde Canadá nos llega uno de los títulos más gamberros de la temporada que, al ritmo de una banda sonora compuesta por Julien Mineau, está causando sensación en su recorrido por festivales.

Landry y Morais-Lagace hacen una presentación de personajes en la línea de la citada obra de Clark, pese a que se trate de lo que podríamos tildar de su revisión en clave millennial. Un grupo de jóvenes canadienses respondiendo a la perfección a los estereotipos de la generación Tumblr, en cuyo naturalismo frente a cámara encontramos ciertas similitudes que les unen a la que en los noventa presentaba Kids. El consumo de drogas de diseño, la vida pegada a un smartphone y el marcado carácter nihilista con el que se nos presenta el particular encuentro de los protagonistas chocará de pleno con la introducción de un elemento que trae a la mente directamente lo retro: un juego de mesa.

Mientras que en el Jumanji de Johnston los jugadores debían hacer frente a una serie de amenazas llegadas desde lo más profundo del corazón de la jungla, Game of Death viene a ser la versión hardcore de Beyond the Gates (que ya estaba más cercana al Atmosfear) y reta a los jugadores a acabar con la vida de las personas que dicte la pantalla. Si no llevan a cabo ningún asesinato, será el propio juego que se ponga en plan Scanners y acabe con la vida de los jugadores, al azar y haciendo estallar cabezas en una de las sangrías más espectaculares del cine reciente.

Con semejante premisa, el film comienza por todo la alto e intenta mantener el tipo, tarea que consigue gracias a una primera hora demencial que consigue atrapar al espectador gracias a diálogos ocurrentes (la gran mayoría de ellos serán tachados de políticamente incorrectos) y altas dosis de violencia. El principal problema de Game of Death es un tema relacionado con su ritmo. Y es que parece que, pese a tratarse de una película de tan solo de 76 minutos, hacia la mitad del metraje la fórmula ya ha quedado totalmente desgastada y la esperada espiral de violencia que promete debido a su planteamiento se queda a medio gas. Suerte que la banda sonora de Mineau y la forma en que acaban resueltas las relaciones entre esta generación perdida acaben resultando los grandes aciertos de este espectáculo gore. Porque nunca has visto explosiones de cabeza tan brutales como estas.

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