Sitges 50: ‘Tragedy Girls’, chicas malas

Tragedy Girls. Festival de Cine de Sitges.

‘Tragedy Girls’, de Tyler MacIntyre.

TRAGEDY GIRLS (Tyler MacIntyre, 2017). Oficial Fantàstic – Sitges 2017

Chicas Malas

Habiendo pasado ya dos décadas desde que el neoslasher entrase en escena con el estreno de Scream. Vigila quién llama a la cabeza (allá por 1996), fueron muchos los títulos de terror adolescente que se convirtieron en el emblema para toda una generación de jóvenes (y otros que no tanto) ávidos por conocer las claves del cine de horror. Después de haber presentado sus propias reglas durante la época dorada del mismo (en los ochenta, con las franquicias de Viernes 13, Halloween y Pesadilla en Elm Street a la cabeza), durante los noventa y principios de los 2000 fueron reescritas acorde con la nueva sangre. La virginidad ya no era tomada en serio (Cherry Falls) y la mujer pasaba de objeto a eminente figura poderosa (de Un San Valentín de muerte al remake Hermandad de sangre), hasta que llegaron todas aquellas lecturas puramente millennials para con el género.

Porque tal y como hicieron Scream 4 y Castigo sangriento en 2011, el terror adolescente ya no podía continuar viviendo como una sombra de su propio renacimiento noventero. Quienes nacieron entre finales de los ochenta y los noventa (no hablemos ya de los hijos del nuevo milenio) necesitan de otro tipo de lenguaje cinematográfico que les haga conectar directamente con un subgénero, el slasher, que siempre ha estado destinado a los más jóvenes. Entran en juego el uso (y abuso) de redes sociales, la efímera fama virtual y una vida vista a través de una perspectiva 3.0.

Aquí entran en juego las protagonistas de Tragedy Girls, Sadie (Brianna Hildebrand) y McKayla (Alexandra Shipp), dos amigas inseparables y compañeras de instituto obsesionadas con la muerte y las redes sociales a partes iguales. Juntas llevan una cuenta en la que dan cabida de forma absolutamente sensacionalista a todo tipo de sucesos escabrosos, la mayoría de ellos promovidos por ellas mismas, quienes deciden secuestrar a un peligroso asesino en serie para que les instruya en el arte de matar. Lógicamente, los planes de las Tragedy Girls no acabarán de la forma que ellas quieren y deberán hacer frente a una serie de inconvenientes con los que no contaban.

Mucho más consciente de su lugar en el panorama del cine de terror actual que lo que podría dejarse ver en su fachada, el segundo film de MacIntyre (quien debutó en 2014 con Patchwork) viene a ser una suerte de cruce entre Scream 4 y su demencial desenlace en pro de las estrellas de Internet y Prom Night, el film de culto de Paul Lynch que protagonizó Jamie Lee Curtis en 1980, todo ello aderezado con unas buenas dosis de humor negro y revisión de los códigos del terror adolescente que, como ya hizo Castigo sangriento, posa su mirada en el cine de los 90 en lugar de anclarse por enésima vez en los harto explotados 80’s.

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