Sitges 50: ‘Happy Death Day’. Grita, muere, despierta. Y otra vez

Happy Death Day. Festival de Cine de Sitges

‘Happy Death Day’. Fuente: sitgesfilmfestival.com

HAPPY DEATH DAY (Christopher Landon, 2017). Oficial Fantàstic fuera de competición – Sitges 2017

Grita. Muere. Despierta. Y otra vez

Desde el primer momento, queda más que claro que Happy Death Day es una revisión de Atrapado en el tiempo, el film de culto protagonizado por un Bill Murray condenado a vivir una y otra vez el Día de la Marmota. A diferencia de la comedia con toques románticos dirigida por Harold Ramis en 1993, la que aquí nos concierne, que nos llega de la mano de Blumhouse Productions, cambia el romanticismo por el terror para acabar convertida en una comedia slasher que revierte las reglas del subgénero.

Si bien una de las reglas básicas de todo slasher es el hecho de que debe contar con un jugoso bodycount, en el film de Landon tenemos una única víctima (pese a las colaterales, que son más bien accidentales): su protagonista. Destinada a morir una y otra vez en el día de su cumpleaños, Tree Gelbman (Jessica Rothe) luchará por salir de un bucle infinito en el que deberá desvelar la identidad de su asesino antes de que acabe con ella, siempre de una forma diferente debido a la manipulación de los hechos que la joven llevará a cabo mientras va construyendo su propio plan para salvarse.

Con un intenso recorrido como guionista de género (La marca del lobo, Disturbia, Paranormal Activity 2, 3 y 4, Viral) y uno más breve como director (Paranormal Activity: Los Señalados, Zombie Camp), Christopher Landon continúa haciendo para Blumhouse lo que (como bien ya ha demostrado) mejor se le da: regalar a la audiencia un film sin pretensiones ni más ínfulas que las de entretener, pese a que en esta ocasión lo realice pervirtiendo un título clásico y reformulándolo a su antojo. Si, encima, el guión viene firmado por alguien que ya tiene experiencia en eso de los viajes en el tiempo, la cosa parece tomar otro cariz, y es que el guionista no es otro que Scott Lobdell, autor de X-Men: Días del Futuro Pasado.

Más allá de las cuestiones morales a las que deberá enfrentarse el personaje encarnado por Jessica Rothe, quien logra hacer completamente suya la película (llegando a costar imaginársela sin ella), el film de Landon no deja de ser un whodunit en toda regla, el cual no pretende ir más allá del constante jugueteo con las directrices básicas de un género al que respeta en todo momento y del que parece haberse convertido en nuevo emblema, debido a la buena acogida por parte del público al otro lado del charco, lo que podría augurar que, tal y como pasó en 1996 con Scream. Vigila quién llama, podríamos estar ante una nueva resurrección del terror adolescente. Si no, siempre podremos rehacer el bucle y volver a intentarlo.

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