Sitges 50: ‘My Friend Dahmer’, High School Psychokiller

My Friend Dahmer

My Friend Dahmer. Foto: sitgesfilmfestival.com.

MY FRIEND DAHMER (Marc Meyers, 2017)
Oficial Fantàstic a competición – Sitges 2017

High School Psychokiller

El morbo hacia las figuras de los asesinos en serie que han existido a lo largo de la historia es algo que ha hecho correr ríos de tinta, no únicamente dentro de la psiquiatría y la teoría criminológica, sino también en un campo que ha sido fuente de fascinación para que muchos encuentren las respuestas que se esconden tras las atroces hazañas por las que los susodichos pasaron a ser noticia.

Tal referencia es hacia las biografías de psicópatas, las cuales han servido para acercar a la gente las obras de tan tristemente célebres personajes, cuyos perfiles aún sirven, actualmente, para intentar explicar ciertas patologías. Desde Jack el Destripador, quien sembró el pánico en el Whitechapel de finales del XIX; a Eric Harris y Dylan Klebold, perpetradores de la matanza de Columbine de 1999, son muchos los perfiles que han llegado a traspasar la barrera de las noticias de sucesos para llegar a convertirse en figuras de la cultura popular.

Dentro de las figuras más célebres es donde reside la de Jeffrey Dahmer, apodado el Carnicero de Milwaukee, quien entre 1978 y 1991 asesinó a 17 hombres, practicando luego canibalismo y necrofilia, aspectos que dotan a Dahmer del aura puramente macabra con la que se hizo valedor del título de uno de los psicópatas más oscuros de la historia de los Estados Unidos. Habiendo tenido ya varias adaptaciones cinematográficas en forma de thriller de terror con ínfulas de biopic (la más famosa de ellas, protagonizada por Jeremy Renner en 2002), de la mano del debutante Marc Meyers nos llega ahora el título que pretende ahondar en la figura de la persona que se escondía detrás del asesino. Para ello, My Friend Dahmer toma como principal fuente la novela gráfica homónima publicada en 2012 por John “Derf” Backderf, quien fue compañero de instituto de un joven Jeff y a quien describió como un joven atormentado por unos demonios interiores que acabarían tomando el control hasta convertirlo en el despiadado criminal por el que pasó a la historia.

Si bien el film de Meyers es un título de corte indie, ciertas ínfulas en cuanto a su diseño de producción dejan entrever las costuras derivadas de una falta de medios que otorga a la película cierto aire a telefilme, donde la caracterización de algunos de sus personajes bien podría ser una caricaturización (nos alegra el regreso de Anne Heche, aunque su histrionismo la hace parecer la protagonista de una serie de sketches), y entre los que brilla con luz propia Ross Lynch, joven estrella Disney que cambia totalmente de registro para mostrar de manera ejemplar cómo el chico raro del instituto debía hacer frente a sus pulsiones más escabrosas.

Como si de un programa de recreaciones de sucesos se tratase, Meyers (que también adapta el guión) retrata lo que bien podría considerarse como un perfil psicopatológico, construido entre las vivencias de un joven Derf (a quien interpreta Alex Wolff) y lo que se pudo demostrar tras la detención de Dahmer en 1991, y el macabro descubrimiento en su apartamento de Milwaukee: un cadáver, decenas de fotografías de muertos, una cabeza en la nevera y centenares de pruebas más que le relacionaban directamente con otros asesinatos.

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