In-Edit 2017: ‘Liberation Day’, Laibach y el eje del mal

Liberation Day. Laibach

Laibach en la plaza Kim Il-sung de Pyonyang. Fuente: cnn.com

LIBERATION DAY (Ugis Olte y Morten Traavik, 2016)

¿Una banda de rock occidental tocando en Corea del Norte? ¿Una, además, que juega deliberadamente a la provocación con el lenguaje y la imaginería fascistas? ¿Que utiliza las herramientas de la manipulación y la propaganda como ejercicio artístico de espejos? Sí, la realidad supera la ficción, o, como suele decirse, realidad y ficción son la misma cosa. La esperpéntica aventura de los eslovenos Laibach en territorio de Kim Jong-un parece carne de un mockumentary en toda regla, pero no: es tan cierta e increíble como coherente con la carrera del grupo. El filme arranca con un extraordinario montaje paralelo entre imágenes de archivo de manifestaciones fascistas, desfiles militares y demás demostraciones de fuerza intercaladas con masas de gente llenando estadios de rock, un interesante paralelismo que daría para otro documental o para un ensayo entero. A partir de ahí pone en antecedentes a la audiencia menos familiarizada con el imaginario y la filosofía de Laibach: cinco minutos, diez imágenes y cuatro fragmentos de videoclip trazan a grandes rasgos su idiosincrasia, aunque también daría para tres horas.

Pero lo realmente importante aquí no es la carrera del grupo, sino su periplo norcoreano, el verdadero eslogan del filme: su viaje al epicentro de uno de los regímenes más aislados del planeta, del que nos llegan informaciones filtradas siempre por el prisma occidental, un régimen liderado por un loco que amenaza de forma perpetua con la destrucción de nuestro mundo. Precisamente, una de las ideas más a contracorriente que la cinta deja entrever es la hipótesis de que Occidente, armado con una maquinaria de propaganda mediática aún más potente que el enemigo, nos presente de forma maniquea un régimen malvado y sin matices. Estamos ante una dictadura, claro está, y la película no la defiende. Las escenas de los  ensayos del concierto con la presencia de una treintena de censores del gobierno escudriñando cada nota, letra, proyección y gesto del grupo resulta ilustrativa, a la par que hilarante, y motiva un cabreo descomunal por parte del líder de la iniciativa y codirector del documental, el noruego Morten Traavik –su excesivo protagonismo, al estilo Michael Moore, es lo más discutible del conjunto–.

Todo ello no impide que, en un momento de Liberation Day, uno de los miembros de la delegación que acompaña al grupo llegue a manifestar su asombro ante la aparente eficiencia del sistema norcoreano y la visible felicidad de sus ciudadanos. No sabemos si estamos ante la enésima voluntad de agitación de un grupo con el afán de provocar en su ADN, pero ahí queda una reflexión inédita. Y, sobre todo, la dimensión humana, las caras y nombres de los ciudadanos norcoreanos que se han jugado el trabajo y la vida por acompañar a un grupo de músicos y lunáticos en una incursión inaudita y en la filmación de un documental imperfecto pero valiente y técnicamente histórico.

Author

David Sabaté

Periodista cultural, colaborador de Mondo Sonoro desde 2001 y apasionado del cine, los libros y la música. Ha pasado por medios como El Periódico de Catalunya, Rockzone o Catalunya Ràdio. Filias: David Bowie, Black Sabbath, John Carpenter y el Festival de Cine de Sitges, al que acude desde que tiene memoria.
Filed under Música Noticias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *