‘A Ghost Story’, conmovedor drama íntimo sobre el paso del tiempo

A Ghost Story

‘A Ghost Story’. Fuente: variety.com

A GHOST STORY (David Lowery, 2017)

A Ghost Story es un drama íntimo sobre una pareja rota; un ejercicio de poesía visual sin complejos; un fantasma con la apariencia de los fantasmas cuando los imaginábamos de niños; un vídeo casero en formato super 8; una historia en la que las horas, los meses, las décadas y los siglos pasan en en un instante y viceversa; una tarta bañada en lágrimas devorada con ansiedad en tiempo real; una angustiosa plasmación en imágenes del vacío que deja la más real de las pérdidas; una reflexión dura pero certera sobre nuestra insignificancia en el universo. Y podríamos seguir. Pero no teman: A Ghost Story es todo eso y más sin necesidad de recurrir a lo críptico, barroco y sesudo de otras películas que intentan abordar temas existenciales.

La película consigue dotar de simplicidad, al menos aparente, lo que nos obcecamos en complicar, teorizar e intentar explicar, como personas, de formas subrepticias y, además, lo logra con una apabullante economía de medios. David Lowery firma una historia de fantasmas melancólica, sencilla y a contracorriente en la que Rooney Mara –sensacional– pierde a su novio (Casey Affleck) y éste se niega a abandonarla y, por extensión, a abandonar este mundo. La cinta sigue los desorientados pasos del espectro por una existencia que ya no le pertenece, y deambulamos junto a su él, cubierto con una sábana blanca que nos remite estéticamente a Finisterrae (Sergio Caballero, 2010), ajeno(s) a las coordenadas temporales que conocía(mos) hasta ahora.

La cinta contiene detalles magníficos que la dotan de una magia casi surrealista. Es el caso de la identificación entre dos fantasmas que se saludan desde la ventana, atrapados en sus respectivos antiguos hogares; la obsesión del protagonista por aferrarse al último recuerdo que asocia a su pareja; o el contraste entre el predominante silencio de la película y el monólogo a cargo de un Will Oldham que verbaliza parte de las tesis del filme, en uno de sus pocos pasajes discutibles. Bajo su envoltorio de drama indie intimista y formalmente cuidado, A Ghost Story, en algún punto entre el cine de Terrence MalickEl hombre menguante de Richard Matheson y la familiaridad del vídeo doméstico, alberga un demoledor relato sobre el apego, el inexorable paso del tiempo y la infructuosa lucha contra el olvido. Una de esas películas condenadas a no caer fácilmente en él.

Author

David Sabaté

Periodista cultural, colaborador de Mondo Sonoro desde 2001 y apasionado del cine, los libros y la música. Ha pasado por medios como El Periódico de Catalunya, Rockzone o Catalunya Ràdio. Filias: David Bowie, Black Sabbath, John Carpenter y el Festival de Cine de Sitges, al que acude desde que tiene memoria.
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