Watain y otros infiltrados en el Primavera Sound

Watain

Watain: muerte al trap. Fuente: Century Media Records.

Un año más, el Primavera Sound desembarca cual transatlántico en la ciudad condal con toneladas y toneladas de música en directo. Un all you can eat ecléctico con centenares de bandas que obligan al zapping y a las carreras de escenario en escenario y provocan la curiosa coincidencia en un mismo cartel de artistas diametralmente opuestos. La filosofía es clara: apostar por los mejores exponentes de los distintos estilos musicales actuales, sin distinción –punto a favor–, además de reivindicar las viejas figuras pioneras de esos mismos géneros. Este año la paleta se abre a un público más joven con la inclusión de ciertos artistas de hip-hop y trap, pero sigue predominando el pop-rock.

Y entre unos y otros, cómo no, seguimos encontrando la inevitable cuota de metal. Este año es el turno de los suecos Watain, una de las formaciones actuales más dignas e imponentes del black metal, probalemente la única capaz de mirar de tú a tú a los antiguos bastiones del género. A su lado encontramos Dead Cross, el nuevo proyecto de Dave Lombardo (Slayer) y Mike Patton (Faith No More) tras su aventura en Fantômas; el sludge y el post-metal de Sumac, del ex-Isis Aaron Turner; o la relectura del black metal en clave de música espiritual negra de la mano de los marcianos y recomendables Zeal and Ardor. Estos dos últimos triunfaron en la penúltima edición del holandés Roadburn Festival. Aunque lo que algunos llamamos el 3% de metal del PS no siempre estuvo ahí.

El punto de inflexión cabe situarlo, probablemente, en el 2006, con la actuación de los británicos Motörhead. Un concierto en el que Lemmy y los suyos clavaron la bandera del hard rock, el punk y el heavy metal –sí, heavy metal– más macarra en el Parc del Fórum, que se llenó por primera vez de chupas de cuero, tachuelas, cadenas y outfits negros de pies a cabeza. Ya habíamos visto algunas pistas que presagiaban el, por aquél entonces, oxímoron Primavera Sound-Heavy Metal: léase las camisetas de los propios Motörhead o Celtic Frost lucidas con orgullo por Dj’s de renombre; o la inclusión del directo No Sleep ‘Til Hammersmith (1981) en la lista de mejores discos de la historia según Rockdelux. Era cuestión de tiempo.

También acabó resultando inevitable la inclusión de Slayer, adalides del thrash metal cuyo Reign in Blood (1986) figura en esa misma lista. Su concierto en el PS de 2017 fue uno de los más brutales que se han visto en la historia del festival –y, sin duda, el más brutal que verán en su vida muchos de los asistentes al evento–. Parece ser que andaban tras ellos desde hacía un tiempo y finalmente los astros cuadraron. Barrieron como nunca. Una experiencia brutal.

Entre unos y otros encontramos muchos otros nombres importantes dentro de las coordenadas amplias y volubles del metal: desde otros clásicos de la NWOBHM como Angel Witch en el Auditori; hasta la banda de culto Voivod, con su anti-imagen y una aproximación innovadora y progresiva al thrash metal. De Electric Wizard y su inclemente Doom metal en bucle –arrolladores– al Post-metal de los extintos Isis o unos soberbios Neurosis que apostaron por un setlist sin concesiones en uno de los escenarios grandes.

Memorable fue también la actuación de los noruegos Kvelertak y su mezcla de hard rock, punk y black algo más asequible para según qué oídos. Aunque uno no deja de divertirse con algunas situaciones, como cuando algunos padres desinformados llevan a sus hijos pequeños a ver Seoul Station y salen del cine despavoridos. Resultan impagables las expresiones de cierto público ante propuestas tan extremas como las de Napalm Death y su arrollador grindcore; los franceses Gojira y su death metal experimental; DeafheavenWolves in the Throne Room, dos de los máximos representantes de la penúltima hornada black con acento norteamericano; o Mayhem, pioneros del black metal noruego, quienes convirtieron su descarga en una cacofonía monstruosa con cabezas de cerdo empaladas y un baño de sangre como atrezzo ideal para la ocasión. Nota: recomendamos llevar chubasquero en las primeras filas de Watain si queréis preservar vuestro look intacto el resto de la noche. Esto será el sábado 2 de junio.

También hallamos numerosas bandas de aquí como Moho, Vortice o Rebuig. Y en los límites del género, ya sea con coartada alt-rock, industrial, drone o hardcore punk, hemos podido disfrutar de otros tantos ejemplos ilustres, de Melvins a Converge y Sunn O))); de Trash Talk a Refused; de Killing Joke y Godflesh a Nine Inch Nails. Este último es uno de los mejores conciertos que un servidor ha visto en la historia del festival, al que asiste desde su última edición en el Poble Espanyol en 2004. Con todo, solo podemos celebrar el gusto exquisito de los programadores a la hora de  seleccionar, desde hace unos años, la crème de la crème del metal. Quizás solo constituya un 3% (o un 5%) del total, pero representa bien el pasado y presente de un género históricamente poco reinvidicado por la voz oficial, incluso en la órbita alternativa. Y si quieren citas 100% metálicas, tranquilos: la temporada de festivales no ha hecho más que empezar.

Author

David Sabaté

Periodista cultural, colaborador de Mondo Sonoro desde 2001 y apasionado del cine, los libros y la música. Ha pasado por medios como El Periódico de Catalunya, Rockzone o Catalunya Ràdio. Filias: David Bowie, Black Sabbath, John Carpenter y el Festival de Cine de Sitges, al que acude desde que tiene memoria.
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