‘What Keeps You Alive’, la esposa lunática

What Keeps You Alive. Colin Minihan

WHAT KEEPS YOU ALIVE (Colin Minihan, 2018)
Oficial Fantàstic Discovery – Sitges 2018

Cuando hacemos referencia al survival como género en sí mismo, tan solo hace falta echar la vista atrás unas cuantas décadas para acabar descubriendo que, tal y como lo conocemos hoy, se trata de una temática que empezaría a explotarse al máximo con la llegada de la modernidad cinematográfica de los años setenta.

Con Deliverance a la cabeza como uno de los títulos seminales del género, las diferentes formulaciones y formas en que, a través de los años, se ha ido estableciendo un diálogo con los diferentes códigos han hecho que el survival acabe teniendo unas normas básicas. Si el slasher precisa de jóvenes con los que servir el ansia psicótica del psychokiller de turno, o el rape & revenge sigue todas las mismas pautas sea como fuere (y cuando) se contase la historia, en el survival solemos encontrarnos con un par de elementos comunes, como lo son el hecho de llevar al/los protagonista/s a un paraje lejano a su núcleo de confort (la civilización, por ende, la urbe). Una vez allí, deberán superarse los obstáculos por los que el guionista haya decidido optar: desde rednecks furiosos (la citada Deliverance) a ninis de extrarradio psicópatas (Eden Lake); pasando por criaturas salvajes –aquí es donde el survival viene a coexistir con las monster movies– (Backcountry); o incluso por las inclemencias de la madre tierra, desde catástrofes naturales (La ola) a castigos divinos en forma de horror telúrico (Long Weekend).

Es de esta suerte de hibridación de géneros en los que deambula el survival donde podría encajar a la perfección What Keeps You Alive, la ópera prima con la que Colin Minihan nos lleva hasta una cabaña alejada en medio de un frondoso bosque junto a las dos protagonistas de la historia: Jules y Jackie, quienes llegan al lugar con la intención de celebrar su primer aniversario de casadas. Preocupándose demasiado por preparar una historia a fuego lento, una de ellas acabará revelada como una psicópata que iniciará con la otra un maquiavélico juego del gato y el ratón. Hasta aquí, podría parecer que estamos ante una de las propuestas de horror con temática LGTB de la temporada, pero del mismo modo en el que el film puede leerse en clave reivindicativa por el hecho de apostar por una pareja de mujeres, se puede ver también como simple anécdota que pretende dar naturalidad a la hora de contarnos la que podría ser la crisis matrimonial entre dos mujeres más hardcore que ha podido verse en el cine.

El principal problema aparece cuando el film empieza a tirar de clichés con la intención de hacer enrojecer a cualquiera. Como en lo peor de los thrillers eróticos de los noventa, el personaje de la psicópata perturbada bebe directamente del manual del “Cómo escribir el personaje de una loca en dos simples pasos”. El otro cliché está, obviamente, prestado del terror: la víctima con ínfulas de final girl pasará de ser idiota a una suerte de alumna aventajada de la teniente Ripley. Y así será como transcurrirá el film a partir de la mitad de su metraje, momento en el que empieza a antojarse como un agotador e insufrible clímax repleto de giros de guion absurdos y un relleno que no le hacía falta. Porque con media hora menos de gritos y caras de enajenación mental, un servidor no habría acabado tan cabreado con un título que tenía todas las papeletas para ser el survival del año, pero no lo es.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *