‘Assassination Nation’, sociedad cadáver

Assassination Nation

Assassination Nation. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

ASSASSINATION NATION (Sam Levinson, 2018)
Oficial Fantàstic a competición – Sitges 2018

En un vacío, la idea de una película avasallándote con trigger warnings apenas iniciado el metraje podría sugerir dos cosas: o bien se trata de un film producido por redpillers que pretenden hacer mofa de los actuales movimientos de reivindicación social, o es un producto hecho genuinamente desde ese otro lado del espectro político. Assassination Nation es, como el mero hecho de que la protagonicen cuatro mujeres puede sugerir, el segundo caso, y por ello nos advierte nada más empezar de que vamos a presenciar transfobia, abusos y demás atrocidades; enunciados que se ven entremezclados en clave de humor con otras advertencias de male tears y masculinidades frágiles. Quizá esto último sea precisamente el motivo por el que se pudo ver a algunos asistentes, finalizada la proyección, votando con la nota más baja a esta participante en la competición oficial fantástica. Y es que, visto el nivel que Assassination Nation muestra en sus apartados formales y creativos, el único motivo para darle una calificación tan bochornosa (ya no hablamos de gustar o no gustar, sino de la peor nota posible) seguramente sea salir ofendido o sentirse atacado por la proyección.

La premisa de una ciudad dando caza a cuatro chicas por considerarlas culpables del hackeo de sus dispositivos informáticos y la consiguiente filtración de información personal podría hacernos pensar en The Purge, pero la realidad es muy distinta. Si bien la sección final de la película cuenta con una tensa escena de home invasion (magistralmente rodada, uno de los puntos álgidos a nivel técnico) y un necesario minutaje de baño de sangre, el thriller de Sam Levinson va mucho más allá de los clichés del género. Lo que en muchos otros casos habría sido considerado como el simple build-up hacia ese estallido de violencia aquí es, sin lugar a dudas, el núcleo y corazón de la cinta. Cómo se nos van definiendo los personajes y cómo se dejan caer sólidas reflexiones políticas y sociales es el gran motivo por el que enamorarse de este excelente espejo de las entrañas de la sociedad en la que vivimos. Así, la brillante escena de Lily reivindicando por qué ha decidido dibujar a mujeres desnudas en un proyecto escolar o cómo se nos presenta la relación de Bex con Diamond (uno de los chicos populares) son ejemplos de cómo el contenido político y humano aquí tiene un gran valor, no sólo por su mensaje sino por la naturalidad y certeza con la que está representado.

Y puestos a hablar de Bex, hagamos hincapié y aplaudamos el hecho de que, en una industria plagada de constantes polémicas sobre whitewashing y demás problemáticas relativas a la representación de minorías, una gran producción haya contado con una mujer trans para hacer el papel de una mujer trans (lógico, ¿verdad?). La interpretación de Hari Nef es simplemente fantástica, siendo esta uno de los grandes pilares de la frescura que imbuye el film. Odessa Young no se queda atrás en su papel como protagonista y cabe mencionar que la cantante de synthpop ABRA se estrena en la gran pantalla sin deslumbrar pero cumpliendo. La banda sonora, sin temas de ella misma, es una meticulosa selección de canciones que refuerzan esos sentimientos de contemporaneidad y juvenilidad omnipresentes, estando al nivel de una fotografía y un trabajo de cámara magníficos (atentos a la escena del bate).

Puede que Assassination Nation no sea la película que algunos esperaban ver. Lo cierto es que combina la violencia más petarda, el humor y el comentario social de una forma muy equilibrada, y cualquiera que espere que tire desproporcionadamente hacia cualquiera de estos tres ángulos es posible que se sienta decepcionado. Pero a juzgar por la vasta mayoría de sonrisas que se vieron entre el público mientras abandonábamos el Auditori, se puede afirmar que los aúna en una medida más que adecuada. Una cosa está clara: a mucha gente le va a molestar, indignar e incluso ofender. Y podemos alegrarnos por ello. Porque seguramente Assassination Nation no es la película que a todo el mundo va a gustar, sino la que todos deberíamos ver.

Author

Esteban Portero

Esteban Portero lleva desde su temprana adolescencia zambullido en la música: tocó la batería en Cheeto's Magazine/Reek y la guitarra y teclados en Obsidian Kingdom, mientras colaboraba en medios como The Metal Circus o Rock I+D. Actual bajista de Foscor y eventual técnico de backline, es un amante del cine y las nuevas corrientes artísticas, aunque el sitio en el que siempre se le puede encontrar es allí donde huela a Magic: the Gathering.
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