‘La noche de Halloween’, las chicas son guerreras

La noche de Halloween

Jamie Lee Curtis en una escena de ‘La noche de Halloween’. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

LA NOCHE DE HALLOWEEN (David Gordon Green, 2018)

Cuarenta años. Se dice pronto el tiempo que pasado desde que en 1978 se estrenase la modélica La noche de Halloween, título seminal para el slasher con el que John Carpenter se convertía en uno de los Master of Horror de finales del siglo XX y del que bebieron la gran mayoría de títulos de terror que vinieron después. En ella, el director convertía el mito del Hombre del Saco en un implacable psychokiller con nombre propio: Michael Myers. Icono del género y figura pionera de todas las que vinieron después, el personaje pasaba a ser uno de los principales villanos del panteón de monstruos que fueron explotados hasta la saciedad durante los ochenta y noventa. Sería a finales de dicha época cuando, en plena oleada neoslasher, Jamie Lee Curtis retomaba el papel con el que se convertía en Reina del Grito para el que se suponía que iba a ser el enfrentamiento final con su hermano psicópata.

Tras una (abominable) secuela más y la revisión de la historia de Myers que llevó a cabo Rob Zombie entre 2007 y 2009, era de esperar que, en un momento u otro, desde Hollywood se optase por resucitar una saga que ya parecía haber quedado destinada al olvido. Tuvo que venir Jason Blum para que, en co-producción junto a Miramax, la entrega número once de la franquicia se hiciese realidad. Y pese a que, en un primer momento, el hecho de poner al mando a David Gordon Green como director (quien llevaría a cabo la idea que había escrito el actor Danny McBride) no parecía levantar ningún tipo de expectativas para con los seguidores de las andaduras de Myers en pantalla, fue el hecho de que el propio Carpenter se sumase al proyecto (como productor ejecutivo y compositor de la banda sonora) y el fichaje de Jamie Lee para encarnar (por quinta vez) a Laurie Strode, lo que encendió las alertas del hype en torno a esta nueva La noche de Halloween.

Es 2018 y una traumatizada Laurie vive esperando con ansias su reencuentro con Michael, quien tras los eventos de aquella fatídica noche de 1978 fue capturado y ha pasado cuatro décadas en un centro de alta seguridad, sin hablar con nadie. Como era de esperar, el asesino de canguros logrará escaparse una vez más para volver a Haddonfield y continuar con lo que comenzó hace tiempo. Ahí es donde esta nueva entrega se torna interesante. No solo por el hecho de hacer que Laurie Strode mute de final girl a toda una badass en potencia, pues cual Sarah Connor esperando una nueva llegada del Terminator, Jamie Lee Curtis está capacitada para hacer frente a su propio Apocalipsis, el cual se hará presente (como no podía ser de otra forma) durante la noche de Halloween.

Los tiempos cambian y con ellos la lectura que se hace de los arquetipos en el género. Si un cliché del slasher del segundo tercio del pasado siglo, era el haber convertido a la mujer en mero objeto para sucumbir a los deseos más perturbadores del asesino en serie de turno, ahora la clave está en convertir la figura femenina en la heroína de la historia. Ya no solo nos conformamos con una final girl que quede bien gritando en pantalla, sino que ahora McBride y Gordon Green nos traen a tres protagonistas que vienen a reflejar el empoderamiento que la mujer ha ido adquiriendo en cuanto a las normas básicas que el cine de terror requiere. Michael Myers no solo hará frente a la “chica protagonista”, sino que se topará de lleno con un matriarcado dispuesto a frenarle los pies, hazaña que será llevada a cabo cual espejo de aquella primera entrega en la que ahora los roles se han intercambiado (con los respectivos guiños a la original que harán que los conocedores de aquella se vean recompensados). Porque para acabar con el Hombre del Saco en 2018 no solo hace falta enfrentarse a él, sino que hay que despojarse del tópico del ente femenino como alma cándida y última superviviente del cine de terror, ya que ahora el superviviente de aquella época es el mismísimo Boogeyman, quien aterrorizaba a niños y niñeras, y el cual deberá hacer frente a un mundo que ahora ha cambiado y donde ya no hay sitio para él. O sí. Ya lo veremos en la secuela.

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