Mi primera vez con Slayer

Slayer

Como ya sabéis, Slayer nos visitan esta semana (sábado 17 en Madrid y domingo 18 en Barcelona) en la que han anunciado como su gira mundial de despedida. Lo hacen, como era de esperar, con todas las entradas vendidas en el caso de Barcelona y, además, acompañados de tres nombres pesados del metal de ayer y de hoy: sus coetáneos thrashers Anthrax, los iconos del death metal Obituary y los estandartes del groove metal americano de penúltima generación, Lamb of God. Las dos noches prometen.

Más allá de su tour mundial, una cosa teníamos clara desde hace ya mucho tiempo: si eres fan del metal no puedes no amar a Slayer. Seguramente habrán marcado algunos de tus mejores recuerdos relacionados con el descubrimiento del metal extremo, les habrás visto varias veces y, también muy probablemente, no habrás encontrado un directo similar en intensidad y calidad. Por eso, parte del equipo que hacemos posible Goliath Is Dead hemos querido recordar la primera vez que escuchamos Slayer, experimentamos una de sus descargas o sencillamente qué han significado para nuestra educación musical. ¡Nos vemos en el pit!

David Sabaté
Todos los discos de Slayer tienen buenos temas y, por supuesto, los primeros, de Show No Mercy a South of Heaven, son sencillamente increíbles. Clásicos atemporales del thrash metal y la música extrema en mayúsculas. Pero si hay un disco suyo que marcó mi adolescencia, ese fue Seasons in the Abyss (1990). Recuerdo comprarlo en cd por la misma época que el Arise de Sepultura. Fue poner el play y ‘War Ensemble‘ me dejó literalmente noqueado. La producción, los medios tiempos, el groove de los temas, las originales estructuras y sus cambios de ritmo… Seasons in the Abyss es un disco muy trabajado en todos los aspectos. Para mi, el complemento perfecto a la velocidad y brutalismo de Reign in Blood y, sin duda, el disco con más peso simbólico y emocional de toda su discografía.

Tuve que esperar hasta su gira de presentación de Divine Intervention (1994) para verles en directo por primera vez. Abrieron Machine Head, que presentaban Burn My Eyes, y, pese a que los de Robb Flynn sorprendieron a muchos, lo de Slayer fue una auténtica locura: tenía solo catorce años y recuerdo que me impresionaron los remolinos de cuerpos en el ojo del moshpit, el sonido devastador pero nítido al mismo tiempo, con todos los instrumentos sonando en su sitio, y la estampa de Jeff Hanneman, Tom Araya y Kerry King en primera línea. Desde entonces no me he perdido ninguna de sus visitas y he viajado para verles. De aquél concierto, el 22 de noviembre de 1994, a los de su despedida esta semana, habrán pasado justamente 24 años. Casi un cuarto de siglo conviviendo con el universo de violencia sonora y maestría musical de Slayer. Definitivamente, cuando ya no estén, les echaremos mucho de menos.

 

Tamara G. Cisneros
Para mi Slayer es la banda icónica del thrash metal. Dada mi mala memoria, retroceder en el tiempo a la primera escucha se me hace imposible… es una banda que siempre ha estado ahí. El mismo nombre de la banda es un grito de guerra. Un grito de guerra perenne contra el mundo. Slayer me hace recordar siempre esa rebeldía adolescente que aún perdura con mi descontento social. Siempre me pareció la más cañera de los Big Four.

Los descubrí en los tiempos del Diabolus in Musica, que seguramente no sea su mejor disco, pero recuerdo sentir el dolor prolongado del puñetazo en la cara que me arremetieron con temas como ‘Bitter Place’. Cólera, ira, furor, rabia, violencia, pasión, fiereza, irritación, furia… sentir la sangre hirviendo por mis venas. Para mi eso es Slayer. Quizás ha llegado el momento de preguntarse si han hecho todo lo que debían hacer… Sea como sea, el 18 de noviembre rugiremos por última vez con los cuernos en alto para darles la despedida que se merecen. Tres temas míticos: ‘Raining Blood’, ‘Angel of Death’ y ‘War Ensemble’.

 

Eduard Tuset
La primera vez que los vi en directo fue en la gira del Divine Intervention, ya bastante tarde, en el año 1994, y fue bastante heavy, nunca mejor dicho. Es una de mis bandas heavys favoritas de siempre. Y lo divertido fue que, después de un bolo super aburrido de Machine Head, nos acercamos con un colega a primera fila y, mientras esperábamos de pie a que empezara el concierto de Slayer, vimos que en la primera columna de la izquierda de la antigua sala Zeleste había apoyado un motora con una señorita, suponemos que su novia, practicándole una felación (…). En ese momento empezó el concierto y el correspondiente pogo con todas las ostias yendo y viniendo, y se formó un círculo para proteger a la pobre pareja. Bastante curioso… En cuanto al bolo, fue sencillamente brutal. Ver a Hanneman y a Kerry King en acción y en esa época… fue una pasada.

Si tengo que elegir un disco favorito, a la larga y sobre todo ahora, con los años, es el Show No Mercy. Aún así, mi tema de Slayer favorito no es de este disco, sino ‘Chemical Warfare‘, del EP Haunting the Chapel. Es uno de sus temas con los que más he botado siempre y además es una de las canciones de Slayer más recurrentes en sus directos.

 

Alba Rodrigo
En una época en la que escuchaba a bandas clásicas de heavy metal como Iron Maiden y Judas Priest, llegó el momento en el que mi interior me reclamaba más agresividad. Fue entonces cuando, una noche de fiesta, apareció una tormenta junto a riffs espeluznantes que desembocaron en ‘Raining Blood’. La velocidad y la furia punzantes me propinaron la descarga de adrenalina que andaba buscando. Semanas después me hice con Reign In Blood, el álbum perfecto para continuar bombeando la sangre a toda velocidad con canciones como ‘Angel Of Death’ o ‘Necrophobic’. Curiosamente, años después descubrí que la primera vez que escuché a Slayer no fue en aquel entonces, sino en la película Gremlins 2: La nueva generación, concretamente en la escena en la que uno de los gremlins se transforma en una araña gigante.

Aunque si hay algo mejor que escuchar la música de Slayer en estudio es vivir la experiencia de escucharla en directo. Si bien es cierto que no es una banda que te sorprenda mucho, sin duda saben dar lo que el público espera y necesita de ellos. Participar de los circle pits para acabar sin aliento y chorreando de sudor es impepinable. Slayer han sabido ganarse el respeto de todos a través de su larga trayectoria. Y creo que va a ser de las pocas bandas que cumplan con su despedida definitiva de los escenarios. Para mí, como le ocurrirá a mucha gente, han sido uno de los pilares básicos que me adentraron en el metal extremo.

Slayer + Lamb of God + Anthrax + Obituary
Sábado 17 de noviembre – Madrid (Palacio Vistalegre)
Domingo 18 de noviembre – Barcelona (Sant Jordi Club)
Más información en www.rocknrock.com

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