‘Little Monsters’, perfeccionando la comedia sangrienta

Little Monsters

Lupita Nyong’o en ‘Little Monsters’. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Aunque la fiebre zombie terminase hace ya unos años, el hastío causado por esta todavía no lo ha hecho. Tras la sobreproducción y ultra mercantilización del nicho hace un tiempo, aún todavía es muy frecuente encontrarse con unos ojos en blanco cuando hablas con alguien de una película nueva y la primera referencia al describirla es la palabra Z. Y es que si bien es cierto que aquella insaciable oleada de producciones dejó algunos títulos universalmente aclamados como Train to Busan o One Cut of the Dead, la cantidad de broza que vio la luz no fue nada desdeñable.

Little Monsters está, obviamente, más en la línea de la segunda que de la primera. La comedia producida por Hulu no sólo sigue los pasos de Shaun of the Dead o Zombieland, sino que les planta cara con nota: se trata de una feel-good movie (con mucho gore, claro) de primerísima categoría, que arranca tantas carcajadas como cabezas y que consigue llevar un timing cómico con el que muchas cintas soñarían. Dirigida y escrita por el actor australiano Abe Forsythe, podría ser su punto de inflexión en una carrera de dos décadas que empezó con apenas dieciocho años. De momento con estos pequeños monstruitos se ha llevado el Cuervo de Oro en Bruselas, y ya está confirmada su participación en RoboCop Returns para 2020.

Humor sin pretensiones

La premisa es sencilla: una dulcísima maestra de preescolar (Miss Caroline – Lupita Nyong’o) y el desfasado tío (Dave – Alexander England) de uno de los niños –llevado a la escena de la acción sólo por conquistar a la primera– deberán poner a salvo a toda la clase de un asalto zombie en una excursión de campo, todo mientras intentan que los churumbeles no se asusten ni se den cuenta de lo que realmente está pasando.

Esta idea, tan concreta como brillante, se desarrolla a la perfección a través de una explosiva combinación de violencia extrema, momentos enternecedores, lenguaje soez y punchlines devastadores. La obra cuenta con algunos momentos de crítica punzante (y algún que otro chiste menos necesario, como los comentarios sobre el peso de uno de los niños), pero nunca se va por las ramas: es una comedia en estado puro y cumple su cometido al 100 %. Mejor todavía, no sólo nos hace reír constantemente, sino que además consigue un estado de tensión en el espectador muy real a través de esa situación en la que, por nada del mundo, queremos que esos angelitos pasen miedo.

El secreto está en las actuaciones

Como deduciréis por esa última afirmación, estos niños son maravillosos. Lejos de caer en la fácil trampa de generalizar y que veamos a toda la clase como una amorfa masa de rookies vitales, tanto las actuaciones como los personajes de los preescolares son definidos e individuales, y hacen que adoremos a cada uno de ellos. Pero especialmente, claro está, a Felix (el sobrino de Dave). Ese mocoso se hará querer como ninguno, por duro que tengáis el corazón.

Y qué sería de todos ellos, por supuesto, sin Miss Caroline. Lupita es como esa expresión inglesa, a gift that keeps on giving: desde su interpretación ganadora de un Oscar en 12 Years a Slave a los escalofríos de la estrenada este mismo año Us, pasando por darle vida a la sabia Maz Kanata en la más reciente trilogía de Star Wars, la tridimensionalidad con la que dota aquí a la profesora es de otro mundo. Saltando del mimo más tierno en cuanto al trato hacia sus alumnos a una fiereza y agresividad descomunal con la que se enfrenta a esa horda de infectados, el 10 se queda corto a la hora de puntuar el trabajo de la mexico-keniata en el film.

La maestría (nunca mejor dicho) de Lupita tampoco viaja sola aquí. Alexander England hace un trabajo desternillante encarnando a ese guitarrista de metal en horas bajas (si es que alguna vez estuvo en las altas) que recorrerá el arduo camino de la redención, aunque sea por el motivo equivocado. Por otro lado, el habitual en cine infantil Josh Gad (Frozen, Angry Birds, Pixels, Beauty and the Beast…) se desmelena de la forma más salvaje dando vida al más que apropiado ídolo de los pequeñines Teddy McGiggles: un borracho adicto al sexo que demostrará de qué clase de materia fecal está hecho.

Querido lector, cuando te sientas cansado de tramas complicadas, metáforas sociales, relatos políticos, innovaciones visuales y guiones revolucionarios, tómate un segundo para ver Little Monsters. No sólo de pan vive el hombre, y es que esta cinta australiana es puro caviar en lo suyo. Si quieres reírte y ver mucha sangre, te aseguro que te quedarás con una sonrisa de oreja a oreja. Y también cantando “Shake it Off” durante varias semanas.

Author

Esteban Portero

Esteban Portero lleva desde su temprana adolescencia zambullido en la música: tocó la batería en Cheeto's Magazine/Reek y la guitarra y teclados en Obsidian Kingdom, mientras colaboraba en medios como The Metal Circus o Rock I+D. Actual bajista de Foscor y eventual técnico de backline, es un amante del cine y las nuevas corrientes artísticas, aunque el sitio en el que siempre se le puede encontrar es allí donde huela a Magic: the Gathering.
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