‘Joker’, rey por un día

Joaquin Phoenix en 'Joker'

Joaquin Phoenix, ¿el mejor Joker? Fuente: fotogramas.es.

Se ha hablado mucho de Joker, antes de su estreno, en parte debido a una astuta campaña de márqueting y a su triunfal paso por Venecia –León de Oro incluido para su absoluto protagonista, Joaquin Phoenix–; y sobre todo, después de su llegada a salas, lo cual convierte el fenómeno, si cabe, en aún más interesante.

La expectación suele jugar en contra en la mayoría de estos casos, sobre todo si no se acierta en las previsiones y expectativas, aunque algunos creímos haber entendido a priori la jugada. Parece como si, al comprender la factoría DC que no podía competir en la faceta más entertainer con el tono desenfadado y lúdico del universo Marvel, y teniendo en cuenta los malos resultados de sus productos más sombríos –la trilogía del Batman de Nolan aparte–, la casa de Superman hubiera apostado conscientemente por otra estrategia. En este caso, explicar la génesis de un villano desde un punto de vista dramático y psicológico.

Caos en tiempos de revolución

La jugada, a la vista de los resultados, les ha salido redonda. ¿Podría ser la crónica “seria” de una sociedad en decadencia sacudida por una revolución anarquista? Probablemente. ¿Funcionaría sin la figura del Joker, como aseguran algunos? Probablemente también, pero no sería lo mismo. Y es que contar como protagonista con uno de los villanos más icónicos de la cultura pop, y además encarnado por un Joaquin Phoenix digno de Oscar capaz de ensombrecer a Nicholson y mirar de tú a tú al malogrado Heath Ledger, resulta, se mire por donde se mire, doblemente atractivo.

Las coincidencias con el contexto del momento casi nunca son tales y, en este caso, dotan la película de una insospechada doble lectura que algunos han querido simplificar escudándose, probablemente sin quererlo, en la corrección política de la que el personaje del Joker constituye una de sus más claras antítesis.

Drama violento sin superhéroes

No estamos tampoco ante una película sobre las sangrientas hazañas del archienemigo de Batman, como parece que algunos, a juzgar por sus comentarios, esperaban ver. Tampoco ante una inofensiva producción mainstream, como dan fe las numerosas familias despistadas desertando de otras tantas salas de cine a media proyección.

Joker se queda a medio camino de ambos extremos, sin que ello, por una vez, resulte algo negativo; contiene no pocos rasgos de cine de autor; algún que otro eco, salvando las distancias, a Taxi Driver; e incluso varias escenas notablemente crudas e incómodas. Es en este sentido que la película adquiere un valor extra, un componente de riesgo y subversión extraño en un producto, a la postre, diseñado para el público mainstream, que nos recuerda que el mundo nacido de las historietas no es ningún género menor a la hora de retratar la podredumbre y las fobias de la sociedad de su tiempo.

Author

David Sabaté

Periodista cultural, colaborador de Mondo Sonoro desde 2001 y apasionado del cine, los libros y la música. Ha pasado por medios como El Periódico de Catalunya, Rockzone o Catalunya Ràdio. Filias: David Bowie, Black Sabbath, John Carpenter y el Festival de Cine de Sitges, al que acude desde que tiene memoria.
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