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Lingua Ignota – ‘Caligula’

Lingua Ignota. CaligulaLingua Ignota – Caligula (Profound Lore Records)

Demasiado a menudo, ir a contracorriente y facturar música en apariencia rompedora se convierte en un ejercicio de cara a la galería; en el triste fruto de una rebeldía impostada y en poco menos que una simple estrategia de marketing: la subversión y la furia contra el sistema fagocitada por la propia realidad que se intenta dinamitar. Por suerte, este no es el caso de Kristin Hayter, la artista y compositora detrás de Lingua Ignota. Su último disco, Caligula, continuación de All Bitches Die, se erige por méritos propios como uno de los trabajos más desgarradores e hirientes del año.

Es difícil describir con palabras la experiencia sonora, estética y lírica de Caligula. Podríamos empezar por el contexto. Y es que estamos ante uno de esos casos en los que las vivencias de la artista, lejos de restar o camuflar carencias musicales, retroalimentan y suman enteros a su obra. Hayter sobrevivió a la violencia machista y a la anorexia –otro tipo de violencia fruto de los estereotipos de una sociedad abusiva y patriarcal– y Caligula es su venganza. Fría e implacable. Una desgarrada exhibición emocional que más que conmover al oyente, lo abre en canal.

La calma tensa de ‘Faithful Servant Friend of Christ’ marca el arranque, celestial y luminoso, repleto de instrumentos de cuerda y con resonancias a Wardruna y a la Fever Ray de ‘If I Had a Heart’. Pero no se engañen: estamos solo ante la liturgia previa a la batalla. Y es que la cosa pronto se ennegrece. El piano funerario en ‘Do You Doubt Me Traitor’ se acompaña de gaitas y de la susurrante voz de Kristin, cual vampiro recién salido de la tumba, para estallar poco después en un recital de gritos y teclas disonantes que sube la apuesta en la destructiva ‘Butcher of the World’, más violenta que la mayoría de discos extremos del año.

La siguen la más lírica ‘May Failure Be Your Noose’, en la que es fácil  imaginarse a una Tori Amos del inframundo tocando el piano con los ojos en blanco; la inquietante y cinematográfica ‘If the Poison Won’t Take You My Dogs Will’; o la abrasiva distorsión de ‘Days of Tears and Mourning’. Y así llegamos a las arpas sacrílegas de ‘I Am the Beast’, destino final de un recorrido místico y tortuoso con ecos a Jarboe, Dead Can Dance o Diamanda Galás. Una obra arisca e incómoda, bella y necesaria. Pura catarsis.

Author

David Sabaté

Periodista cultural, colaborador de Mondo Sonoro desde 2001 y apasionado del cine, los libros y la música. Ha pasado por medios como El Periódico de Catalunya, Rockzone o Catalunya Ràdio. Filias: David Bowie, Black Sabbath, John Carpenter y el Festival de Cine de Sitges, al que acude desde que tiene memoria.
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