'El caballero oscuro: La leyena renace', deslumbrante broche final

Christian Bale, por última vez en la piel de Bruce Wayne/Batman. Fuente: www.cinemapulse.com

El binomio Nolan-Bale cierra el círculo con una tercera entrega imperfecta pero, sin duda, brillante, emotiva y en conjunto tan inspirada como su predecesora. La saga que algunos han definido como “El padrino de los superhéroes” se despide a lo grande y reafirmándose en su tono realista de thriller físico, con halo de profundidad y con un excelente reparto plagado de secundarios de altura. 

Parecía imposible igualar los resultados, pero si alguien era capaz de atreverse con una continuación de «Batman: El caballero oscuro» (2008) sólo podía ser su propio responsable. Christopher Nolan es uno de los realizadores que más ha cambiado el concepto de blockbuster veraniego en los últimos años, dándole a dicha categoría una brillante capa de barniz –y esqueleto- de autor, tanto con las predecesoras del hombre alado como hace un par de años con la excelsa «Origen», otra pequeña gran joya del cine reciente cuya influencia se respira en no pocos momentos de este film. Cada día con pulso más seguro y con un estilo más propio y reconocible, Nolan echa el cierre a la trilogía concibiéndola como una sola historia narrada en tres actos. Y sale ganando.

En palabras de la propia Anne Hathaway –Selina Kyle/Catwoman en la película-, el realizador es una suerte de “Hitchcock con una pistola automática”. Nos gusta bastante la idea. Su maestría narrativa es indudable y aquí vuelve a maravillarnos con una colección de secuencias cuidadas al detalle, casi coreográficas, que se suceden en hipnótica armonía. Y aunque podríamos quedarnos en la forma –al fin y al cabo, esto es imagen en movimiento-, también tenemos historia. Quizás no ante una que mantenga el ritmo de forma tan ejemplar –giros incluidos- como en la anterior entrega, pero sí igualmente profunda, sombría y atractiva. Y, lo más importante, magistralmente hilvanada, como ente autónomo pero también como última pieza del rompecabezas y tercer acto de la función.

Si «Batman Begins» hablaba del miedo y «El caballero oscuro» lo hacía del caos, «La leyenda renace» gira en torno al dolor, con un Bruce Wayne/Batman físicamente derrotado, casi mesiánico en sus primeras apariciones, y en sintonía directa con el personaje derrotado retratado por Frank Miller en el cómic de culto «El regreso del señor de la noche».

Puede alargarse demasiado en su tramo central –ese segundo acto con Wayne  prisionero-; no pueden negarse algunas lagunas de guión –el misterioso regreso tras su cautiverio-; pero todo ello queda superado y eclipsado por su maduro sentido de la fascinación y el espectáculo, y por la recreación de ese universo propio, reconocible y extraño al mismo tiempo, encarnado por una ciudad de Gotham más física y corpórea que nunca.

La citada Anne Hathaway sale airosa de su reinterpretación de Catwoman –apenas ensombrecida por el recuerdo de la burtoniana Michelle Pfeiffer-; los secundarios dejan sin aire –sublime, enternecedora y protectora figura paterna la encarnada por Michael Caine; oficiosos y firmes, en su excelente línea, Gary Oldman y Morgan Freeman; notable Joseph Gordon Levitt-; los hermanos Nolan y David S. Goyer logran que durante la primera hora de metraje nos identifiquemos con el discurso del malvado/liberador Bane, y su elegante sucesión de cierres –los justos, sin caer en el síndrome de «El retorno del rey»- logra erizar el vello.

No nos gustaría estar en la piel del valiente responsable encargado de relanzar al personaje en el futuro. David Fincher y, en menor medida, Darren Aronofsky, algunos de los nombres que han sonado para un probable reboot, no parecen opciones descabelladas. En todo caso, saber que Nolan se reserva el papel de productor nos hace respirar a todos un poco más tranquilos.

Texto: David Sabaté

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