‘Eva’, sueños eléctricos

'Eva', de Kike Maíllo.

Daniel Brühl y Claudia Vega, en una escena de la película. Fuente: enlaquimeradeoro.wordpress.com

El realizador catalán Kike Maíllo, que muchos conoceréis por sus originales y cinematográficos videoclips para Manos de Topo y por la serie de animación “Arròs Covat”, debuta en el cine con “Eva”, estilizado y emotivo drama de ciencia ficción con Daniel Bhrül, Marta Etura y Lluís Homar que inauguró la pasada edición del Festival de Cine Fantástico de Sitges.

“Quería facilitar la entrada a gente no familiarizada con este tipo de películas, lo que yo llamo feminizar el género. Creo que éste siempre ha planteado futuros oscuros, cínicos y distópicos porque a priori generan mejor dramaturgia. Mi pretensión era plantear un futuro mejor”, expica Maíllo con brillo en los ojos. Coherente con esa intención, el look del film, ambientado en el año 2041, se inspira en los setenta y ochenta para retratar un ambiente rural, nevado y con casas de madera. Eso sí, con robots con apariencia humana al servicio de las personas. “No sé si llamarlo retrofuturismo o ecofuturismo. Responde, primero, a una cuestión nostálgica mía, y segundo, a la búsqueda de algo cercano, real e intimista alejado del envoltorio hi-tech en el que a veces es fácil caer en la ciencia ficción”.

Aparte del cuidado diseño de producción, destaca un guión coescrito con el dramaturgo Sergi Belbel. “Nos dimos cuenta que estábamos cayendo en el homenaje continuo y buscamos a alguien ajeno al cine. Es curioso, pero hemos tenido que volver a los mitos universales de toda la vida para encontrar la frescura”. Otro gran puntal, sin lugar a dudas, son las interpretaciones. “Cuando tienes muy buenos instrumentos es fácil tocar la partitura. Improviso mucho y me salto el guión, y el tener a unos tipos que dominan tanto su técnica te ayuda muchísimo a estar inventando”.

Maíllo reconoce que el personaje de Lluís Homar aporta el contrapunto humorístico necesario, “ya que la película, en ciertos aspectos, era demasiado dura y seria”, y que encontrar a Claudia Vega (que interpreta al personaje de Eva) les costó cuatro meses y 3.000 entrevistas. La paciencia tuvo su recompensa. “Es una niña muy alegre pero que tiene un punto nostálgico muy bonito”.

En cuanto a influencias, más allá de Asimov, hallamos claramente “Beautiful Girls”, de Ted Demme. “Es nuestra referencia más directa. El robot es contexto, un terreno ideal para hablar sobre la condición humana, sobre cómo somos, cómo nos relacionamos y sobre la naturaleza del amor”. Aún así, hay preguntas de tono existencial clásicas del género. “Toda la película está instaurada en el punto de vista humano, pero sí que plantea ‘¿y si los robots empezaran a construir pensamientos y sueños por sí solos?’.

En el apartado musical también hay aciertos, como la canción «Space Oddity» de David Bowie, que suena en una escena crucial. “Fue la primera canción que escuché de ciencia ficción, habla de un tipo que está en el espacio y tiene que volver a casa. Es un tema muy emocional y parece que empuja al personaje a tomar una decisión vital para el desarrollo de la trama”.

Por último, hallamos cierto paralelismo, a pesar de los distintos tono y lenguaje, entre “Eva” y la serie de animación “Arròs Covat”, en las que se ha involucrado en paralelo. “La manera de trabajar ha sido la misma. Hay que intentar ligar con la emoción de cada proyecto. En ambos hay un punto de no querer crecer. Tanto en Álex como en Xavi Masdéu hay ese ingrediente peterpanesco de ‘no es que se me haya pasado el arroz, es que quiero que se me pase’. No quieren cambiar de etapa”.