'Los últimos días', apocalipsis ahora

Quim Gutiérrez i José Coronado en un moment de "Los últimos días". Foto promocional

Quim Gutiérrez i José Coronado en una escena de «Los últimos días». Fuente: Warner

Tras la buena acogida obtenida por su ópera prima, «Carriers (Infectados)», los hermanos Àlex y David Pastor regresan a la temática apocalíptica en su segundo largometraje, la esperada «Los últimos días«, que se estrena este miércoles 27 de marzo en nuestro país. Aún con algunos altibajos y lagunas, estamos ante un drama de ciencia ficción filmado e interpretado con pulso -atención, una vez más, a José Coronado- que consolida a los Pastor en el terreno del género fantástico más abstracto y personal.

Alguna vez, de camino a casa, en el transporte público, comprando en el supermercado, en la oficina… ¿han tenido la sensación de que algo no va bien? Bueno, en la oficina es algo habitual, de acuerdo. Pero en algún momento cotidiano han visto a las personas a su alrededor comportarse de forma extraña?

El miedo y la inquietud ante la rareza en lo aparentemente familiar se apodera del primer tramo de «Los últimos días». La gente sufre una misteriosa agorafobia extrema que les retiene en sus casas dejando las calles desiertas. Las provisiones escasean. Se suceden los racionamientos y se forman bandos que luchan por sobrevivir. Un escenario de sobras conocido que adquiere aquí los rasgos de una Barcelona desolada. Las columnas de humo cubren el cielo de una polis reconocible y aterradora, excelentemente ambientada y filmada, como las escenas de acción, secas y realistas.

El apartado técnico y visual de la cinta sobresale, con un diseño de producción detallista, un montaje solvente y una fotografía fría y aséptica que entronca con algunos de los postulados conceptuales de la película. Aspectos, todos ellos, que encuentran buena réplica en las interpretaciones, en especial la de los dos protagonistas: Quim Gutiérrez, convincente; y, sobre todo, un José Coronado que definitivamente vive su mejor momento profesional y que parece heredar aquí todo lo aprendido con su personaje en «No habrá paz para los malvados», un registro ambiguo, de hombre curtido y oscuro pero con buen fondo, que recrea aquí de forma notable. Marta Etura y Leticia Dolera les dan réplica en un segundo plano, la primera como novia desparecida del protagonista y motor de la acción.

El hilo argumental del film es bien simple: un joven debe cruzar una ciudad devastada -eso sí, sin salir a los espacios abiertos- en busca de su querida, una suerte de princesa atrapada en su castillo; y deberá aliarse, muy a su pesar, con su aparente antagonista -Coronado-, con quien entablará una creciente amistad.

Es precisamente en el desarrollo de esta historia -elegantemente presentada con sutiles transiciones y flashbacks– donde la cinta flojea por momentos: la búsqueda se alarga, el cambio de tono a veces no cuaja -el oso en la iglesia-; la relación entre los dos protagonistas masculinos cambia, en ocasiones, demasiado bruscamente; ese clímax edénico.

Por suerte, el cómputo final decanta la balanza a su favor. Y es que estamos ante una desasosegante, conseguida y misteriosa visión del Apocalipsis que entronca con la angustia de «A ciegas», de Fernando Meirelles, con Shyamalan e incluso con los hermanos Wachowsky. ¿Contaminación de ondas? ¿Autoextinción? ¿Extraterrestres? ¿Qué más da? Lo que cuenta aquí es el proceso de desmoronamiento de nuestra sociedad. Algo que los Pastor retratan sorprendentemente bien.

Con todo, «Los últimos días» los confirma como un valor al alza del fantástico de nuestro país y, los más importante, que promete mucho más en el futuro. Si, de paso, consiguen, como aquí, aportar su grano de arena a un estilo y una temática explotada ya mil veces, su talento resulta doblemente motivador y relevante.

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