Sitges 2013 (1): La jungla es el demonio

Una de las escenas más angustiosas de "The Green Inferno", de Eli Roth. No apta para veganos. Fuente: www.blogs-indiewire.com

Una de las escenas más angustiosas de «The Green Inferno», de Eli Roth. No apta para veganos. Fuente: www.blogs-indiewire.com

Eli Roth, creador del concepto torture porn con «Hostel«, vuelve en forma con su nuevo y adrenalítico artefacto, «The Green Inferno«, un descenso al inframundo donde los demonios son indígenas voraces de carne humana con el cuerpo entero pintado de rojo.

Ya tenemos una de las salvajadas con las que cada año nos sobrecoge el festival -al menos en la Sección Oficial, donde parte del público general anda algo más desprevenido-. El resultado no es redondo ni cumple al cien por cien las expectativas, pero sí resulta entretenido, tenso y, por momentos, espectacularmente rodado, aunque el pretendido equilibrio entre historia de aventuras, producto gore y humor grueso, no siempre acertado, no acaba de cuajar en la segunda mitad del film.

Ante todo, estamos ante una cinta truculenta y salvaje que homenajea el subgénero de los setenta y ochenta, abanderado por la controvertida «Holocausto caníbal» -de hecho, el documental que filmaban los sufridos protagonistas de ese film se llamaba, precisamente, «The Green Inferno»-.

Dos miembros de la tribu trasladan a una de sus presas. Fuente: www.cinemaldito.com

Dos miembros de la tribu trasladan a una de sus presas. Fuente: www.cinemaldito.com

La cinta retrata a un joven grupo de idealistas universitarios -entre los que destaca, en todos los sentidos, Lorenza Izzo– que viajan al Amazonas para denunciar la deforestación de la zona y que accidentalmente caen en manos de la citada y hambrienta tribu. Una vez más, como en «Hostel», Roth se ríe de sus compatriotas y su nula capacidad de adaptarse y sobrevivir fuera de su hábitat -país- natural.

El «mensaje», si lo hubiera, queda definido en el arranque, antes de los títulos de crédito, con padre e hijo indígenas asustados por una excavadora. El hombre civilizado contra el salvaje. Un ecologismo simple y primitivo que bien podríamos imaginar con el «Roots» de Sepultura como banda sonora y que acaba caricaturizado por un desenlace algo ilógico y desorientado. También sobran algunas escenas-postal que parecen subvencionadas, como en «Aftershock«, producida por Roth, por el ministerio de turismo del país de turno, en este caso Perú, aunque el conjunto resulta potente y mejor que el film de Nicolás López. 

The Green Inferno. Fuente: www.hollywoodreporter.com

The Green Inferno. Fuente: www.hollywoodreporter.com

Con todo, la película posee una fotografía imponente y contiene -cuidado: spoiler- dos escenas maestras: el accidente de avión y el primer sacrificio. Por planificación, impacto y efectos especiales (¡grandes, una vez más, Howard Berger y Greg Nicotero!).

A continuación, un vídeo de www.terrorweekend.com en el que Eli Roth explica desde el propio Festival de Sitges algunas de las claves de la película.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=ZNJ32xP8t-c&w=600&h=338]

Tras «The Green Inferno» sufrimos -en el sentido mas negativo del término- la soporífera proyección de la australiana «The Jungle«, fallido mockumentary ambientado en la jungla de Indonesia. Una fórmula más que trillada que, precisamente por ello, requeriría un punto de innovación del que «The Jungle» adolece: resulta aburrida, reiterativa, inverosímil y sin capacidad de generar tensión real. Imaginen «The Blair Witch Project + Grizzly Bear + un episodio de National Geographic dedicado a los leopardos. Y después multiplíquenlo todo por cero. Pues eso.

Texto: David Sabaté