In-Edit Beefeater (1): «A Spell To Ward Off the Darkness», naturaleza, comunas y black metal

"A Spell To Ward Off the Darkness". Fuente: www.unifrance.org

«A Spell To Ward Off the Darkness». Fuente: www.unifrance.org

Un viaje espiritual en tres actos. Un experimento entre el documental y la ficción pero que no llega a ser ninguna de las dos cosas. Una historia contada en imágenes con un hilo argumental mínimo: seguir a un protagonista anónimo del que no sabemos apenas nada a través de tres escenarios: una comuna en Estonia; la fría soledad de los majestuosos bosques de Finlandia y un concierto de black metal en Noruega.

Sobre el papel, la historia (o mejor dicho, la no historia) prometía, pero su traslación a la pantalla ni funciona ni mucho menos colma las expectativas. Empezando por el propio cripticismo de lo narrado, que impide contextualizar, empatizar, identificarse o seguir con interés los devaneos del citado protagonista; y siguiendo por el insufrible tempo, lento en el peor de los sentidos, con larguísimos planos estáticos de varios minutos mostrando, por ejemplo, un hombre pescando bajo la lluvia, que ni el mismísimo Manuel de Oliveira.

El filme tampoco cuenta nada de ninguna escena musical; de hecho, la música no aparece hasta los últimos veinte minutos, aunque, eso sí, lo hace de forma portentosa: la actuación de black metal filmada en un tugurio de Oslo resulta vibrante y está filmada de forma original, con los realizadores Ben Rivers y Ben Russell acercando el  objetivo, uno por uno, a los distintos músicos de la banda para conseguir planos atípicos y poderosos, y un efecto curioso: al registrar el sonido con el propio micrófono de la cámara, vamos oyendo cada uno de los instrumentos en primer plano y casi por separado.

Veintipocos minutos. Menos de un tercio del filme. Podría haber sido un mediometraje y quizás hubiera funcionado mejor; o quizás no, y precisamente la agónica travesía anterior nos prepara para estallar con el apabullante clímax. Del dilatado preámbulo se salvan algunos paisajes, imponentes y bellos en algunas ocasiones; oscuros y desafiantes en otras. De hecho, el contacto y la veneración de la naturaleza más pura y salvaje, acto imbuido de un misticismo pagano, es algo enraizado en el adn del black metal escandinavo más genuino. Asimismo, permanece en la retina el plano de la cabaña de madera en llamas, puerta simbólica que nos muestra el camino hacia la descarga final.

Se adivina la intención y se valora, pero no llegamos a descifrar del todo el supuesto subtexto del filme, a la postre un puñado de buenas ideas y algunas otras tantas imágenes potentes mal llevadas al relato fílmico. Un experimento fallido.

Texto: David Sabaté

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=B64vsxTkXTc&w=600&h=315]