In-Edit Beefeater (2): «As the Palaces Burn», entre el metalcore y el thriller judicial

"As the Palaces Burn". Fuente: www.in-edit.org

«As the Palaces Burn». Fuente: www.in-edit.org

Rob Halford de Judas Priest, Dee Snider de Twisted Sister, Marilyn Manson… la lista de estrellas del rock y el heavy metal acusadas o directamente llevadas a juicio como responsables de atrocidades cometidas por otros es larga. Culpar a un músico o a sus obras de las conductas de otros -resulta significativo el caso de Columbine- y no la educación, el papel paterno o el entorno sociocultural de las víctimas es algo surreal, pero ocurre. Y a menudo.

El caso que retrata «As the Palaces Burn» es ligeramente distinto y apunta directamente a Lamb of God, una de las bandas de metal contemporáneas más exitosas de Estados Unidos, cuyo cantante, Randy Blythe, es acusado de provocar involuntariamente la muerte de un fan al empujarlo desde el escenario en uno de sus conciertos en la República Checa.

El filme arranca como otro más del género, lo cual, dicho sea de paso, no es especialmente halagador: retrato del día a día de la banda, con ensayos, charlas, viajes de gira y escenas cotidianas de sus miembros. Aunque te guste el grupo, resulta algo rutinario. Poco a poco, sin embargo, va ganando interés; la gira lleva a la banda a países como Colombia o la India, donde se muestra el día a día de dos fans: un taxista colombiano que huyó de sus lazos familiares con la mafia escuchando metal las 24 horas del día y una adolescente india que canta en un grupo de metal extremo, marginada, debido a su look y sus gustos, por una sociedad especialmente cerrada.

El enfoque recuerda bastante el de «Global Metal», de Sam Dunn y Scott McFadyen, un auténtico referente del género documental, aunque el realizador Don Argott, responsable de la también modélica «Last Days Here» (lee la crítica aquí) demuestra cierto estilo propio.

Con todo, el verdadero giro del documental, surgido de forma inesperada, llega con el aterrizaje del grupo en Praga y la detención de Blythe, acusado por unos hechos sucedidos dos años atrás. Este triste suceso transforma lo que hubiera quedado en un retrato de Lamb of God más o menos acertado (si obviamos algunas sonrojantes -por simplistas- reflexiones sobre el papel del heavy metal en las sociedades oprimidas) en un thriller judicial con bises de pesadilla. Un cambio de ritmo y de tono que sustituye tópicos por tensión, drama, intriga y, sí, emoción.

Blythe, cuya primera parte del filme retrata como alguien con un pasado alcohólico y conflictivo que logra superar sus adicciones y convertirse en alguien afable, maduro y positivo, se ve completamente desbordado y, en su paradójica fragilidad, logra generar una fuerte empatía. Todos en la banda, y el propio documental, cobra un cariz más honestamente humano, con momentos especialmente emotivos (lágrimas incluidas) como las palabras, durante el juicio, entre el cantante y el familiar del fan fallecido, o el reencuentro con Blythe en el aeropuerto.

Pese al sospechoso subrayado de algunos aspectos humanos y tiernos del grupo en el tramo inicial de la película (algunos de sus miembros jugando con sus respectivos hijos pequeños; la preocupación porque nadie sufra daño en los conciertos), que intuimos insertados a posteriori, «As the Palaces Burn» acaba resultando un filme bastante imparcial y más que notable, como ocurría en la citada «Las Days Here», por haber dado con una historia realmente buena que merecía ser contada.

Texto: David Sabaté

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