Triptykon. ‘Melana Chasmata’

Portada de "Melana Chasmata" de Triptykon. Fuente: www.amazon.co.uk

Triptykon. Melana ChasmataCentury Media 

Quién le iba a decir a Tom G. Warrior que acabaría viviendo una segunda (¿tercera?) juventud artística con su proyecto Triptykon. Tras cimentar las bases del metal extremo en los ochenta con Hellhammer y, especialmente, con Celtic Frost, y tras el paréntesis, en comparación, estéril, de su experimento Apollyon Sun, el vocalista ha encontrado nuevas vías de expresión con su actual banda.

El debut de Triptykon, “Eparistera Daimones” (2010), ya apuntaba bien alto, pero este “Melana Chasmata” representa la sublimación de un universo que tan solo las irreales y oscuras ilustraciones de H. R. Giger como las de su portada parecen poder plasmar visualmente.

Un trabajo tan descarnado, crudo y tétrico como majestuoso y solemne, capaz de pasar de la desolación y violencia más hirientes (las guitarras atonales de “Tree of Suffocating Souls”; la negra tormenta de “Breathing”) a la introspección más profunda.

En lo alto de esta última gama brillan la genuina y etérea “Aurorae” y la extrañamente bella “Boleskine House”, con el timbre más grave de Warrior entrelazado con fantasmagóricas voces femeninas; una ecuación sobrecogedora e intangible de resonancias góticas y atmosfera embriagadora. Una de las canciones del año para uno de los mejores discos de metal de 2014.

Texto: David Sabaté
Crítica publicada en MondoSonoro 

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