Festival de Sitges 2019 – Resumen

‘The Lodge’, de Veronika Franz y Severin Fiala. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Sitges 2019 nos ha dado una nueva ración de buenos motivos para la alegría cinéfila en la recta final del año. Como siempre, ha habido de todo y para todos los gustos. Para algunos, la de este año que termina ha sido una cosecha más floja que en anteriores ocasiones; dejadnos que lo pongamos en duda. Aunque es cierto que algunos de los mejores títulos se han proyectado fuera de la Sección Oficial (The Lighthouse), y otros que sí figuraban en ella no han tenido presencia en el palmarés (Swallow), la siguiente lista de películas (no todas intachables pero casi todas interesantes) pone en entredicho que el cine de género esté pasando por un bache. Todo lo contrario. Aquí algunas de nuestras preferidas (y otras que no lo son tanto). 

The Lighthouse, de Robert Eggers

The Lighthouse. Robert Eggers

‘The Lighthouse’, de Robert Eggers. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Teníamos muchas ganas de ver la nueva película del autor de La bruja (2015) y The Lighthouse no nos ha decepcionado. Como en aquella, Robert Eggers construye un sombrío relato poblado de ingredientes fantásticos en el que reina la atmósfera. La historia, ambientada en una remota isla de Maine a principios del siglo XX, nos muestra la ambivalente relación entre un viejo farero (William Dafoe, una suerte de Capitán Ahab huraño y alcoholizado) y su introvertido ayudante (Robert Pattinson), inmensos ambos en un duelo interpretativo de corte shakespeariano de los que perduran en la memoria. Una película filmada en formato cuadrado y en onírico blanco y negro que avanza en círculos, tan hipnótica como la luz del faro del título, y que entremezcla drama y thriller psicológico; esoterismo y mitología marina; Bergman y Edgar Allan Poe. Clásico instantáneo. David Sabaté

Swallow, de Carlo Mirabella-Davis

Haley Bennet en 'Swallow'.

Haley Bennet en ‘Swallow’, de Carlo Mirabella-Davis. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Crudo alegato feminista de prodigioso empaque visual, Swallow pasó algo desapercibida en la categoría Oficial Fantàstic Competició y no se llevó ni un solo premio, pero sin que nos tiemble la mano os decimos que el primer largometraje de ficción de Carlo Mirabella-Davis es una de las mejores películas vistas en Sitges 2019. Una suerte de Ibsen contemporáneo, una afilada puñalada en el estómago cubierta con sedosas vendas de colores pastel y perfume caro. Un alegato contra la violencia machista que evidencia una punzante certeza: es mucho menos doloroso tragarse una chincheta que vivir una vida en la que eres invisible. Crítica de Swallow por Esteban Portero

El Hoyo, de Galder Gaztelu-Urrutia

El Hoyo

Iván Massagué protagoniza ‘El Hoyo’. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Ganadora del Premio a la Mejor Película de Sitges 2019 –la primera producción estatal en llevarse el galardón en las 52 ediciones del festival, se dice pronto– El Hoyo nos arrastra por las profundidades del comportamiento social y la psicología humana. Una producción que no necesita de esas grandes florituras que plagan el cine triple A de ciencia ficción (aunque cabe destacar un apartado visual y de efectos excelso) y que consigue mantener al espectador en vilo con un trepidante recorrido de emociones. Una montaña rusa que baila entre la comedia y la violencia extrema y en la que destacan las espléndidas actuaciones de Iván Massagué y Antonia San Juan. Crítica de El Hoyo por Esteban Portero 

The Lodge, de Severin Fiala y Veronika Franz

The Lodge

‘The Lodge’, de Veronika Franz y Severin Fiala. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

La familia es el demonio. Esta frase podría resumir la corta pero brillante carrera de los responsables de Goodnight Mommy (2014), que regresan a su tema estrella, la alienación de los seres más cercanos y queridos, para sacar petróleo –y auténtico pavor– de la extrañeza. Severin Fiala y Veronika Franz entregan una nueva obra perturbadora, fría e incómoda que hace de la tensión creciente y cocida a fuego lento su mayor virtud. Para ello recogen y mejoran algunos de los aciertos ya exhibidos en su debut –una sobria puesta en escena, el tempo pausado–, que aderezan con la gélida fotografía de Thimios Bakatakis (colaborador habitual de Yorgos Lanthimos) para dotar el filme de una inquietante luminosidad, entre lo onírico y lo celestial. Un thriller psicológico con ecos a Haneke, elegante y paranoico, y una crítica nada velada a los peligros del fanatismo religioso. D. S.

Little Monsters, de Abe Forsythe

Little Monsters

Lupita Nyong’o en ‘Little Monsters’. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Heredera bastarda de Zombieland, esta cinta australiana es puro caviar en lo suyo. Una dulce maestra de preescolar (Lupita Nyong’o) y el desfasado tío de uno de los niños (Alexander England) deben poner a salvo a toda una clase de un asalto zombie en una excursión de campo. Una explosiva combinación de violencia extrema, momentos enternecedores, ritmo endiablado, humor negro y lenguaje soez. Si quieres reírte y ver mucha sangre, te aseguramos que te quedarás con una sonrisa de oreja a oreja. Y también cantando el ‘Shake it Off’ de Taylor Swift durante varias semanas. Crítica de Little Monsters por Esteban Portero

Guns Akimbo, de Jason Lei Howden

Guns Akimbo

‘Guns Akimbo’, de Jason Lei Howden. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Los que sigan viendo únicamente a Harry Potter en el rostro de Daniel Radcliffe estarán de enhorabuena, porque el británico no para de hacer méritos para que todos superemos esa condición. Si hace tan sólo tres años ya nos maravillábamos con su actuación en Swiss Army Man –ganadora del festival en su edición de 2016–, en Guns Akimbo vuelve armado hasta los dientes (o más bien hasta las uñas) para ofrecernos una interpretación absolutamente excelente. Y esa no es la única baza de esta gran comedia: el concepto distópico en el que se centra ya daría para una gran película de acción, pero es que además es desternillante. Con una equilibrada mezcla entre la nostalgia retro y un sabor cómico tremendamente contemporáneo, Guns Akimbo es toda una feel-good movie que te hará pasarlo en grande con su capacidad para saber cuándo mofarse y cuándo usar los tópicos del cine de acción. E. P.

Suicide Tourist, de Jonas Alexander Arnby

Suicide Tourist

Suicide Tourist, de Jonas Alexander Arnby. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Si nos dieran un euro por cada película de la que salimos pensando “la idea era genial, pero el desarrollo ha sido tan decepcionante…”, probablemente podríamos financiar nuestra propia cinta. El regreso de Nikolaj-Coster Waldau al cine danés tras el fin de la exitosa Game of Thrones no es especialmente memorable (pese a que nos encandilase con su presencia), y no es sólo por su descafeinada actuación o el desacertado ritmo de la trama. En Suicide Tourist, una empresa ofrece un servicio hotelero en el cual los visitantes pueden poner fin a su vida de forma voluntaria, pero para cuando termina la película sentimos que ni sabemos cuál es la motivación de todo ello, ni si acabamos de ver un film sobre el suicidio dada la parca exploración que se hace sobre el tema. E. P.

3 From Hell, de Rob Zombie

3 From Hell, de Rob Zombie.

‘3 From Hell’, lo nuevo de Rob Zombie. Fuente: bloody-disgusting.com.

Rob zombie regresa a la saga con la que se dio a conocer con una tercera entrega que recoge a su familia de psicópatas allí donde los dejó: acribillados por la policía a ritmo de Lynyrd Skynyrd en una huida kamikaze que ni Thelma y Louise. El resultado se acerca –sin igualar– a su antecesora y nos brinda dos películas en una: thriller carcelero y road movie sangrienta con el mariachi y machete en el punto en la retaguardia. A pesar del, por momentos, excesivo e irritante protagonismo de Sheri Moon, en especial en su tramo inicial, por el camino nos brinda imágenes poderosas marca de la casa, como la persecución de una víctima desnuda a través de un jardín, o la propia Sheri, icónica, repartiendo estopa con arco y flechas. Tan irregular como disfrutable. D. S.

Color Out of Space, de Richard Stanley

Color Out of Space

Color Out of Space, de Richard Stanley. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Muchos vimos Granja maldita en VHS, la mayoría de alquiler en el videoclub de barrio. Su carátula molaba mazo. Esta nueva adaptación del relato de Lovecraft, el mejor autor con las peores adaptaciones cinematográficas, llega con presupuesto y con Nicolas Cage como protagonista absoluto. A juzgar por los colores saturados del cartel, emparentado con el de Mandy, el protagonista de Mom & Dad parecía prometer una nueva joya del género. La diferencia es que no estamos ante nada parecido a la epopeya psicodélica de Panos Cosmatos; Color Out of Space parte de un relato corto difícil de adaptar al celuloide, como buena parte de la obra de H.P. Lovecraft; el resultado es visualmente estimulante, con algunos altibajos en lo narrativo, y enfermizo, casi delirante, en su retrato familiar; este es, junto a algunos efectos especiales artesanales y el histrionismo del Cage más desbocado, el mayor atractivo de un filme correcto. D. S.

Daniel Isn’t Real, de Adam Egypt Mortimer

Daniel Isn't Real

‘Daniel Isn’t Real’, de Adam Egypt Mortimer. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

En la línea de la falta de disertación sobre un tema tan sensible como en boga por su concienciación como el suicidio, Daniel Isn’t Real prometía durante su promoción una mirada exhaustiva a las entrañas de la salud mental, pero lo que ofrece dista mucho de lo prometido. Como película de terror psicológico tiene el aprobado, pero el enfoque final ofrecido, mucho más alegórico que perspicaz, no ofrece demasiado para aquellos que busquen algo más de lo anteriormente mencionado. Miles Robbins se llevó el Premio a Mejor Interpretación Masculina por esta cinta y desde luego honra sus méritos, pero en general las expectativas jugaron demasiado en contra de la nueva obra de Adam Egypt. E. P.

Synchronic, de Justin Benson y Aaron Moorhead

Synchronic. Justin Benson y Aaron Moorhead

‘Synchronic’, de Justin Benson y Aaron Moorhead. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Justin Benson y Aaron Moorhead (The Endless, Spring, Resolution) vuelven a la carga con este thriller de ciencia ficción y consolidan una década de éxitos en la que se han ganado el cariño de público y crítica. Con Synchronic, el dúo toma un giro algo más comercial que en sus anteriores obras, pero sin duda este trabajo está impregnado de todo aquello que los hace grandes: el trabajo en cuanto a simbología, las transiciones de elegantes paisajes cósmico-alucinógenos e incluso las metareferencias, que señalan cómo esta película encaja, literalmente, en su propio universo son de un mimo extraordinario. La química entre Jamie Dornan y Anthony Mackie como protagonistas es, sin duda, la guinda del pastel. E. P.

Ready or Not, de Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett

Noche de bodas

‘Noche de bodas’, de Tyler Gillett, Matt Bettinelli-Olpin. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Las comedias violentas eran uno de los puntos fuertes del festival este año, y Ready or Not cumple tanto su cometido como Little Monsters o Guns Akimbo (nos gustaría poder decir lo mismo de Snatchers, no obstante). Pese a haber contado con un tráiler que lamentablemente seguía esa tendencia actual de destripar parte de la película en unos minutos, todo el Auditori atestiguó con sus carcajadas y aplausos lo que ya nos imaginábamos: es divertida a rabiar, te ofrece toda la sangre que puedas necesitar e incluso cuenta con un pequeño mensaje sobre los vínculos familiares en el cual ni te dará tiempo a pensar demasiado porque estarás ocupado disfrutando a lo grande. Samara Weaving (a quien hemos visto también en Guns Akimbo) realiza una labor excepcional representando a esta novia enfrentada, literalmente, a su familia política y nos deja claro que tiene madera de estrella. Ojo con ella. E. P.

The Vigil, de Keith Thomas

The Vigil. Keith Thomas

‘The Vigil’, de Keith Thomas. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

La exploración del terror en las tradiciones no-cristianas está en alza y, ciertamente, siempre es algo interesante de presenciar, especialmente desde el desconocimiento. En The Vigil, Dave Davis interpreta a un joven que, pese a estar alejándose cada vez más de la comunidad religiosa judía, acepta realizar por primera vez el trabajo de un shomer: tendrá que vigilar durante una noche el cadáver de un recién fallecido. El set-up es obviamente idóneo para un film de este tipo, y el debut de Keith Thomas (director) nos brinda una experiencia escalofriante que va más allá del terror con esta alegoría cultural sobre el miedo, el crecimiento personal o lo que supone superar nuestras propias barreras. De alto contenido emotivo, su peor enemigo es ese segundo acto algo alargado y aburrido, pero podemos esperar lo mejor de alguien que se ha estrenado en los largometrajes de semejante manera. E. P.

The Nest, de Roberto Feo

The Nest. Roberto Feo

‘The Nest’, de Roberto Feo. Fuente: cinema.com.do

Prometía ser un carrusel de emociones fuertes y una muestra del buen estado de salud del cine de género italiano. Prometía. Lo que nació como una idea potente sobre el papel –cuya naturaleza no se nos desvela hasta sus últimos minutos de metraje–, no termina de funcionar en pantalla. Pese a una ambientación lograda, unas actuaciones más que correctas y una fotografía lúgubre y cuidada, el conjunto se acerca por momentos al despropósito en su oblicuo retrato de una familia enclaustrada en una mansión y con un día a día regido por unas estrictas normas de origen misterioso. Más allá de la curiosidad que representa, The Nest se queda en promesa de cosas mejores que esperamos poder ver en próximos proyectos de Roberto Feo. Quería ser Shyamalan y se queda lejos, muy lejos. D. S.

The Cleansing Hour, de Damien LeVeck

The Cleansing Hour

‘The Cleansing Hour’, de Damien LeVeck. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Comedia de terror sin pretensiones ni grandes complicaciones, The Cleansing Hour funciona como parodia del cine de posesiones protagonizada por un cura guaperas y su socio, dedicados a retransmitir en directo sus exorcismos. Otra cosa es cuando quiere introducir apuntes sobre la tiranía de las redes sociales y vincularla con la venta del alma al Diablo. Sobre el papel –y en el trailer– la idea prometía más. El resultado resulta gracioso y desprende cierto encanto por su amateurismo, pero el cómputo global se queda lejos de lo esperado. Palomitera, sí; para espectadores poco exigentes, también. D. S.

Hail Satan, de Penny Lane – An American Satan, de Aram Garriga

Hail Satan. Penny Lane

‘Hail Satan’, de Penny Lane. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Este año han coincidido en la programación dos documentales sobre el culto al Diablo y, además, en una sesión doble en un único pase obligado en Casino Prado. El primero de ellos ha sido An American Satan, de Aram Garriga, quien ya estrenó en el festival el notable American Jesus y que ofrece aquí una radiografía actual de la Iglesia de Satán, con declaraciones de algunos de sus más altos representantes y un repaso histórico a su trayectoria y a la figura de su fundador, Anton Lavey, más que recomendable. El segundo, Hail Satan?, adquiere un tono más humorístico para centrarse en el Templo Satánico, más de izquierdas y cercano a una organización no gubernamental. Más allá de mostrar el carácter simbólico de Satán como símbolo contracultural de rebeldía y libertad, concepto subyacente en ambos filmes, la cinta de Penny Lane acierta al mostrar un aspecto ampliamente desconocido: el activismo político de este colectivo y su promoción de los Derechos Humanos y de las minorías (LGTBI, musulmanes), así como su intensa lucha, entre otras causas, a favor de la separación entre Iglesia y Estado y su defensa de todas las opciones religiosas. En esta última línea se inscriben exitosas acciones como la que sirve a Lane de hilo conductor: la cruzada legal y el mediático anuncio de la instalación de una estatua de Baphomet frente al Capitolio de Oklahoma para forzar la retirada del monumento con las tablas de los Diez Mandamientos que descansa en el mismo emplazamiento. Entretenido y revelador. ¿Para cuándo una ONG o partido político así en nuestro país? D. S.

Memory – The Origins of Alien, de Alexandre O. Philippe

Memory – The Origins of Alien

Memory – The Origins of Alien, de Alexandre O. Philippe. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Alexandre O. Philippe es ya toda una eminencia en el campo de los documentales, y 2019 ha sido un año tremendo para el suizo: ha publicado ni más ni menos que cuatro nuevos trabajos, dos de ellos proyectados en Sitges (siendo el otro Leap of Faith, su obra sobre El exorcista). Como demostró con 78/52, su manera de ver el formato es tan creativa como atractiva para el público; apartándose de los manidísimos making of o behind the scenes, su forma de acercarse a las películas es mucho más concreta, preciosista y específica. Su enfoque aquí indaga a fondo en el gargantuesco crisol de influencias que conformó una imaginería legendaria y en la importancia de la escena del chestburster, tanto a nivel audiovisual como cultural, añadiendo ligeras pinceladas de otros aspectos de una obra de la cual cuesta terminar de hablar. Memory es un trabajo monumental, un documento atado con una maestría que sólo él puede ofrecer y que todos los fans de esa cinta –que cambió la ciencia ficción para siempre– deberían ver. E. P.

4×4, de Mariano Cohn

4x4, Roberto Feo

‘4×4’, de Mariano Cohn. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Tras la premiadísima El Ciudadano Ilustre (2016), el cineasta argentino Mariano Cohn nos deleita con un thriller intensísimo protagonizado por la estrella ascendente Peter Lanzani, quien cada vez se desmarca más de su pasado telenovelesco para enseñarnos que la pasta de la que está hecho está lejos de ser demasiado rígida. Su trabajo aquí es encarnar a Ciro, un ladrón que queda atrapado en el interior de un coche completamente blindado e insonorizado tras intentar robar el automóvil. Como en cualquier otro thriller cuyo grueso transcurre en un espacio limitado, Cohn tira de ingenio para convertir los 90 minutos de cinta en un viaje apasionante en el que cada vez que no sabemos hacia dónde se dirige la historia, consigue tener de nuevo toda nuestra atención renovada. 4×4 es tensa, divertida, con un sólido mensaje político, e incluso está inspirada en un evento real del cual querrás saber más al terminar el viaje. Bienvenido a bordo. E. P.

Sesión Salvaje, de Paco Limón y Julio Cesar Sánchez

Sesión salvaje

‘Sesión Salvaje’, de Paco Limón y Julio Cesar Sánchez. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Desde los westerns almerienses de los 60 hasta el cine quinqui del último cuarto de siglo, Sesión Salvaje es un homenaje y una mirada retrospectiva al cine de género en España. Este documental, con su ritmo frenético y su tono desenfadado, reniega de cualquier tipo de figura conductora y entrega el micro directamente a varias generaciones de personalidades de la industria cinematográfica española: desde Simón Andreu hasta Paco Cabezas, pasando por Fernando Esteso, Carmen Carrión o Álex de la Iglesia, estos cuentan la historia no sólo de un tipo de cine detestado y repudiado en su época, sino también de esa cultura y ese momento histórico en el que se desarrolló. Una joya nostálgica para los más veteranos y una lista de descubrimientos interminable para los menos iniciados, Sesión Salvaje es tan divertida como emocionante, educativa y reveladora. E. P.

Yves, de Benoit Forgeard

Yves, de Benoit Forgeard

‘Yves’, de Benoit Forgeard. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Con sus referentes a caballo entre 2001 y Her, esta comedia francesa trae la que probablemente sea una de las mejores premisas cómicas que hayas oído en años: Jérem (William Lebghil), un rapero de poca monta, recibe una nevera inteligente destinada a ayudarle con su alimentación, pero sus tareas irán a más cuando empiece a producirle canciones para convertirlo en una estrella. Desgraciadamente, la ejecución no es tan estelar como su genial concepción, pero pese a sufrir en ocasiones con su timing cómico y su desarrollo argumental, goza de momentos agudos y algún que otro giro ingenioso. E. P.

Judy & Punch, de Mirrah Foulkes

'Judy & Punch', de Mirrah Foulkes

‘Judy & Punch’, de Mirrah Foulkes. Fuente: sitgesfilmfestival.com.

Inspirada en los tradicionales personajes de los títeres de cachiporra ingleses, el debut como directora y guionista de la actriz Mirrah Foulkes es un ingenioso giro en el que nos cuenta, con los propios nombres de las históricas marionetas, la macabra historia ficticia de un matrimonio de titiriteros del siglo XVII. En este largometraje, Premio a Mejor Guión del festival, Foulkes hace gala de un tremendo ingenio para transformar ese espectáculo en el que la mujer siempre terminaba aporreada en una historia inspiradora de venganza, cargada de paralelismos sociales y políticos, y llena de mensajes de una naturaleza profundamente contemporánea. Pese a que en algún momento puede achacar una ligera falta de dinamismo, es toda una lección de ambientación, reinvención y construcción de ambientes y personajes. E. P.

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